"Ahora es el momento de reparar nuestro sistema de inmigración que ha dejado de funcionar... Donde podamos reunificar familias, debemos hacerlo". Estas fueron las palabras del entonces senador Barack Obama el 23 de mayo de 2007, y fue promesa de su campaña presidencial con la que ganó el voto hispano que lo llevó a la Casa Blanca.

Los expertos coinciden que el tiempo para empujar las prioridades de un nuevo presidente es limitado. Los primeros 100 días de la presidencia son críticos. Es cuando más capital político tendrá Obama, por lo tanto, tenemos que presionar para que lo prometido se cumpla.

Aquellos que llegamos antes y somos ciudadanos tenemos la responsabilidad de velar por los que vienen detrás. Es injusto e inmoral ignorar los problemas de los inmigrantes indocumentados porque no nos afectan directamente.

La injusticia no tiene ni fronteras ni papeles. Yo la vivo en carne propia cada semana. El 17 de este mes partió una madre indocumentada dejando a su hijo ciudadano, quien espera su tercera operación de corazón a los ocho años de edad. Los gritos desesperados y lágrimas de este pequeño no se consuelan haciendo distinciones entre legal e ilegal. El esposo residente ya la pidió, pero fue deportada mientras esperaban la visa. Exijan acción por esa familia y las miles como ellas.

Este país lo hemos ganado con lágrimas, sangre, y sudor hispanos. ¡Hay que exigir!