Dos de las mujeres sentadas en la clase de GED le dicen al orientador Carlos Martín Llamazares que están interesadas en el curso de cosmetología que se da en inglés. Un señor quiere aprender sobre aire acondicionado y Martín le recomienda la clase de “home appliances”. Otra de las jóvenes admite que no piensa estudiar nada porque regresará a México el próximo año.


Este podría ser el mismo panorama que se vive en las aulas de otros colegios comunitarios de Chicago, considerados una opción para los hipanos que buscan clases de inglés gratis, sacar el GED o conseguir una beca para estudiar una carrera.


Pero cifras de la Junta de Colegios Comunitarios de Illinois (ICCB) confirman que a partir de 2003 empezó a bajar el número de hispanos en estos colegios de Chicago, tanto en carreras en general como en las clases de educación para adultos y de inglés.


 Además, una encuesta publicada la semana pasada por el Institute of Government and Public Affairs de la Universidad de Illinois muestra que sólo un 44% de la gente en Illinois cree que vale la pena estudiar una carrera universitaria.

¿QUÉ DICEN LAS AUTORIDADES?

La vicepresidenta de educación para adultos de la ICCB, Karen Hunter Anderson, explicó que si bien no hay una razón única de la baja de estudiantes latinos, ellos han proyectado una disminución “en aquellas poblaciones en las que el colegio (educación superior) no ha sido una prioridad familiar o cultural; especialmente para estudiantes que son primera generación en ir a la universidad”.


La funcionaria también reconoció que el financiamiento estatal para estos colegios no ha aumentado acorde con la inflación, por lo que han tenido que cortar programas “especialmente aquellos dirigidos a las poblaciones más difíciles de atender o los que requieren atención más individualizada”.


Por su parte, la vicepresidenta de educación para adultos de los City Colleges of Chicago, Lizzette Richardson, declaró que aunque ha bajado la matrícula de latinos, éstos están llevando más créditos académicos, lo cual implica una estabilización en el estudiantado.


 Richardson también informó que desde hace dos años implementaron un plan para incrementar la matrícula en lo que es educación para adultos  y que este año han empezado a ver los resultados.


La funcionaria explicó además que han aumentado los recursos para hacer mercadeo entre la población hispana. “Este verano vamos a ver una estabilización”, aseguró.
 
PROGRAMA MODELO


En el centro donde funciona el programa Transitional Bilingual Learning, del Truman College, un joven recién salido de la secundaria Foreman pregunta a la secretaria sobre la próxima sesión de orientación para inscribirse.


En este plan de estudio, al principio las clases son en español y poco a poco se va haciendo la transición para que en su segundo año en el Truman, los estudiantes puedan llevar todas sus clases en inglés.


Carlos Martín Llamazares es el coordinador y contó que el programa se creó “por la necesidad de dar servicio a estudiantes inmigrantes que salen del ‘high school’ y que son buenos y quieren seguir estudiando”.


“La mayoría tienen 18 años, vienen de Latinoamérica –muchos con una mejor base académica- y quieren volver a empezar aquí; pero es muy frustrante porque algunos consejeros los tratan como una minoría por ser inmigrantes o indocumentados; les dicen; ‘con ese inglés no vas a poder ir a la Universidad', y da mucha pena.

Justamente este programa responde a eso”, dijo Martín.


 Cada año el programa tiene unos 25 jóvenes y actualmente está en pleno proceso de selección, pues la semana de orientación es a mediados de agosto. Los estudiantes toman clases de estudios generales por dos semestres (matemáticas, estudios sociales, inglés, biología) y obtienen el título de Asociado. Cuesta $72 por crédito; pero cada año dan 20 becas.

BUENOS PROGRAMAS

Miguel del Valle, Secretario de la Ciudad, ex senador estatal y un fiero impulsor de mayor calidad en la educación entre la comunidad hispana, afirmó que existe una falta de programas de desarrollo para ayudar a los estudiantes de colegios comunitarios a elevar sus destrezas o ayudarlos en la transición.


“Hay programas pequeñitos que están funcionando bien y el canciller de los City Colleges of Chicago (Wayne Watson) tiene que apoyarlos y expandirlos”, señaló.


Otro programa destacado en la comunidad hispana es el de Carreras en Salud, del Wright College.

BUSCAN MULTIPLICARLOS

 Richardson especificó que el Aspen Institute -que ayuda al Colegio Wright College con el programa Carreras en Salud- está haciendo un estudio para poder multiplicar dicho plan a otros centros educativos.


 Asimismo, dijo que el programa Transitional Bilingual Learning, del Truman College, ha sido monitoreado a nivel estatal y federal por su éxito y que a partir de esta primavera (2008) la Joyce Foundation aseguró fondos que permitieron implementar una variación de este modelo en los colegios Olive-Harvey y Malcolm X.


Anderson también coincidió en que estos son programas modelo y dijo que trabajan en expandirlos; pero que no han podido moverse tan rápido como quisieran porque muchos se financian con fondos federales, los cuales son muy restrictivos en lo que se refiere a servir a “estudiantes de educación para adultos en programas de carrera”.


Añadió que la junta está armando un Latino Advisory Committee que aborde estos temas “e identifique cambios en políticas y prácticas que eliminarían las barreras de los estudiantes latinos a carreras post secundarias”. Esperan una primera reunión a principios de otoño.

 

Un cambio difícil


 Claudia Montenegro no sólo superó el inmenso cambio que significó emigrar a Chicago con su familia desde Guatemala cuando tenía 13 años, sino que además después tuvo que estar en cuatro secundarias diferentes hasta graduarse de la Mather High School recientemente.


 Esta admirable joven tiene 18 años y quiere estudiar educación preescolar. La conocimos en el laboratorio de cómputo del programa Transitional Bilingual Learning, del Truman College, al que acaba de entrar, siguiendo los pasos de su hermano.


 Durante sus primeros dos años en Estados Unidos fue a la escuela chárter Dupre Elementary School. Su noveno año lo hizo en la Mirta Ramírez Computer Science Charter School. Luego su familia se mudó de barrio y la transfirieron a la Mather.


 “Fue difícil el cambio porque las charter schools con muy pequeñas y en la Mather yo tenía que ser como más independiente y buscar las soluciones por mí misma, tratando de no depender de mi maestro”, contó.


 En su secundaria había un solo consejero de carrera para 385 estudiantes. “Mi consejero era muy despistado, olvidadizo, teníamos que estarle recordando las cosas, pero él me ayudó a mandar mis aplicaciones para las becas y también me sugirió este programa”, dijo la joven, quien es indocumentada y muestra la dedicación y el esfuerzo de tantos inmigrantes que llegan a los colegios comunitarios.