Chicago - Cerca de 100 vendedores ambulantes latinos protestaron hoy frente a la alcaldía de Chicago para pedir que cesen las multas en su contra en los barrios latinos donde se ubican.
Al mismo tiempo exigieron licencias para ejercer su trabajo, el que calificaron de "honesto", según declaró a Efe Hugo Avelar, vocero de la Asociación de Vendedores Ambulantes.
Los vendedores se manifestaron porque desde marzo los inspectores de salubridad de la ciudad les han impuestos multas entre 200 y 800 dólares por vender fruta picada y elotes (maíz) preparados, en dos barrios de la ciudad.
Asimismo, se quejaron de que el permiso que poseen para vender en los puestos ambulantes de los barrios La Villita y Las Empacadoras ya no está siendo considerado por los inspectores.
Este permiso, dijo Avelar, solamente permite vender frutas y vegetales pero no elotes cocidos ni fruta picada y condimentada con limón y sal, entre otros ingredientes. Y tampoco ampara la venta de champurrado o tamales, ambos considerados como "comidas preparadas."
Esto ha causado, de acuerdo con el portavoz, que entre "300 y 500" vendedores en la ciudad, y en particular en los barrios de La Villita y Las Empacadoras, estén siendo multados.
Cada multa -las que consideran excesivas- afecta a vendedores como Eva Rico, quien desde hace 18 años vende fruta en la Calle 26, y hace una semana dejó de trabajar por temor a ser multada.
"Nos están atacando muy duro", dijo Rico. "¿Por qué no nos dejan trabajar? No estamos robando, no estamos vendiendo drogas", cuestionó.
Rico cree que debido a la actual crisis económica, los dueños de los restaurantes en La Villita les "mandaron" a los inspectores para ahuyentarlos de la poblada zona de la Calle 26.
"Son quejas de los restauranteros porque nos acusan de quitarles los clientes", sostuvo la vendedora. "Pero no es cierto, nosotros atraemos a los clientes a esta área desde los suburbios."
Salvador Pedroza, miembro de la mesa ejecutiva de la Cámara de Comercio de La Villita, negó que los comerciantes tengan algo que ver en esto y calificó a los vendedores ambulantes de "honestos, honrados y trabajadores."
Martin Unzueta, de la Cooperativa de Trabajadores de Chicago, un grupo que asesora a los vendedores, sostuvo que si el permiso actual ya no es válido, se necesita crear una nueva ordenanza que les otorgue una nueva licencia a los vendedores.
"Tiene que haber una ley que les permita trabajar", aseguró.
Unzueta agregó que los vendedores están intentando reunirse con las autoridades de la ciudad para exponer el clima de miedo en el que viven los vendedores por las repetidas multas.
"Vender en la valle es honesto", decía la pancarta del vendedor Maximino Teran, quien se quejó de recibir una multa de 380 dólares.EFE












