Ayer nadie había reclamado la autoría de las dos explosiones, que son las más sangrientas desde 2007. En ese ataque fallecieron unas 250 personas. (FOTO: EFE)
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BAGDAD, Irak.— Dos autobuses-bomba estallaron ayer en el corazón de Bagdad causando la muerte de 132 personas y heridas a otras 520, en el más sangriento atentado desde hace dos años y perpetrado cerca de la zona supuestamente más segura del país.

Las bombas que hicieron detonar los terroristas suicidas estallaron casi simultáneamente frente al edificio de la Gobernación de Bagdad, cerca del hotel Al Mansur, y en las proximidades del Ministerio de Justicia, en el barrio de Al Salehiya.

Ambos lugares se encuentran cerca de la llamada "zona verde", donde se concentran embajadas y varios ministerios.

"La sangre de las víctimas estaba derramada por las calles y algunos cuerpos quedaron calcinados", dijo a Efe uno de los testigos del atentado, Abdalá Sebhan.

Las autoridades han revisando las cifras de víctimas, hasta llegar al número, aún provisional, de 132 muertos y 520 heridos.

La mayoría de las víctimas eran peatones que pasaban por el lugar en el momento de las explosiones. Algunos de los cuerpos ardieron a la vista de todos, según explicaron varios testigos.

Además de los peatones, también hubo víctimas entre los funcionarios en los edificios oficiales, objetivo del atentado, así como los huéspedes del hotel Al Mansur.

Varios testigos dijeron que se rompieron los cristales de los edificios situados en varios centenares de metros a la redonda.

Además, unos veinte coches que estaban aparcados cerca del lugar del atentado se incendiaron, afirmaron las fuentes.

Momentos después del ataque, se presentó en el lugar el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, quien prometió hacer todo lo posible por llevar ante la Justicia a los autores de esta tragedia. En las imágenes que difundió la televisión, Al Maliki apareció con expresión grave y de preocupación.