Para cientos de conductores ya es familiar el aparato que mide el nivel de sobriedad durante los retenes en calles y carreteras. Aurelia Ventura/La Opinión
1/1

Una caja de cervezas puede que no cueste mucho dinero, pero si es sorprendido conduciendo después de tomarlas es probable que tenga que llegar a desembolsar más de 10,000 dólares.

Las infracciones por manejar bajo los efectos del alcohol no son nada baratas y, comparadas con el resto del año, se reportan más cada vez que hay un feriado.

Entre la tarde del pasado viernes y la medianoche del martes, la Patrulla de Carreteras de California (CHP) realizó 1,521 detenciones de conductores que manejaban bajo los efectos del alcohol, un aumento del 7% comparado con el mismo período del año pasado.

El condado de Los Ángeles, con 305 arrestos, es el que ostenta la mayor proporción de detenciones, con una subida de casi el 34% respecto a los 228 del año pasado durante el Día del Trabajo. Las cifras corresponden únicamente a las reportadas por CHP. Cuestión aparte son las detenciones que realizan los departamentos locales por su cuenta.

En la ciudad de Santa Ana, agentes de la policía detuvieron a seis personas durante un chequeo rutinario el sábado por la tarde en el que "se interrogó a 284 conductores de unos 700 que pasaron", dijo a La Opinión Anthony Bertagna, portavoz del departamento.

Pero entre ellos no se encontraba Miguel Ángel Sandoval, un conductor de 43 años, quien fue arrestado la tarde del lunes tras atropellar a nueve personas cuando manejaba en estado de ebriedad entre las calles Graham y McFadden.

De acuerdo con Bertagna, de los nueve atropellados cinco resultaron heridos, incluyendo dos niños de 2 años. Uno de ellos, que permanece en situación crítica pero estable, fue arrastrado 55 pies junto a su madre. El conductor, quien está en la cárcel hasta su audiencia en una corte, enfrenta una "felonía por manejar bajo los efectos del alcohol".