¿Qué significa la palabra macho cuando se pronuncia con sombrero de charro? Para muchos, el mexicano es un hombre dominante y vividor; para otros, se trata de un estereotipo pasado de moda, sobre todo cuando ya se cruzó la frontera.
Entre los propios mexicanos cada quien lo interpreta a su manera: "Un hombre macho es un hombre aventado, que saca a su familia adelante y no permite que nadie se le trepe", asegura Efraín Jiménez, de 43 años y responsable de mantenimiento en un supermercado. "¿Mujeriego? No, no...", dice como espantando malos pensamientos. Y sonriendo aclara, "pues uno es hombre, ¿verdad? ni modo que no vayan a gustarle las mujeres".
Joel Soto, un empleado de la construcción de 25 años, insiste que no es macho, "eso significa que uno tiene hijos regados por todos lados" y aclara "yo no soy macho, soy hombre y responsable. Pero tampoco un mandilón", dice.
ORIGEN DEL TÉRMINO MACHOLa difusión masiva del estereotipo del mexicano: macho, "pendenciero y jugador" que impone su liderazgo a través de la violencia, la irritabilidad y el querer ser servido por la mujer y los hijos, conservando una faceta de eterno seductor más allá de las puertas del hogar, se produjo durante la década de los 40, según coinciden sociólogos como Mathew Guttman y Alfredo Mirande.
Uno de los ex presidentes mexicanos, Manuel Ávila Camacho, popularizó la palabra durante su campaña, ligándola a su apellido en esa misma década (¡Viva el pueblo siempre macho!, Viva Ca-Macho).
Otro elemento que contribuyó a la propagación masiva del concepto fue el cine. El término macho quedó plasmado y exportado a todos los países de habla hispana a través de las películas del cine de oro mexicano, encarnadas por Jorge Negrete y Pedro Infante, y hoy en día todavía se sustenta con canciones y corridos populares.
Mirande explica que "un hombre que es macho no es hipermasculino o agresivo y no denigra a las mujeres".
LOS HOMBRES NO LLORANOtras características de ser macho son la lealtad, la integridad personal, el compromiso y, sobre todo, la fuerza de carácter, según el estudio de Mirande, "Hombres y machos: masculinidad y cultura latina".
Precisamente la fortaleza física y el sacrificio personal como características de masculinidad se valoran todavía mucho en la cultura mexicana, y según la psicóloga de la Universidad de Missouri, Lizette Ojeda, esto puede tener una derivación peligrosa: en cualquier tipo de dependencia y no pedir ayuda, porque los hombres no lloran.
"Al sentirse presionados a seguir este modelo tradicional de masculinidades, pueden aprender a ocultar sus emociones. Se sienten obligados a ser fuertes y no pedirán ayuda cuando la necesiten. Por eso es importante darles un espacio propio", explica refiriéndose a terapias psicológicas específicas que deben tener en cuenta esta herencia cultural, diferente a la de afroamericanos y anglosajones.
Ojeda establece la influencia de la iglesia católica en la cultura del macho mexicano, pero para otros psicólogos existe un factor mucho más determinante: las propias mujeres.
Joel Obeso, doctor en psicología del Centro HELP, afirma que el origen del concepto de macho es una protección de la figura masculina, debilitada en una sociedad matriarcal.
"Este estereotipo de macho se tomó para conservar la dignidad de un hombre que en realidad tiene una crisis de identidad", afirma.
NIVEL SOCIOECONÓMICOEl estudio "Socioeconomic status and cultural predictors of male role attitudes among Mexican American men: Son más machos?" (Estatus socioeconómico y vaticinadores culturales de actitudes del rol masculino entre hombres méxico-americanos, ¿son más machos?) fue publicado en la edición más reciente de la revista Psychology of Men and Masculinity (Psicología del Hombre y Masculinidad).
Fue realizado por Lizette Ojeda; Rocío Rosales; y Glenn Good, de la Universidad de Missouri y se entrevistó a 130 estudiantes universitarios mexicanoamericanos del sur de Texas.
Según el estudio, los mexicanoamericanos abrazan -con fuerza- los valores tradicionales masculinos de la cultura mexicana, como la fortaleza física y emocional típica del hombre "macho" y entre más alto es su estado socioeconómico, mayor el fervor con que se aferran a esos valores.













