Las personas de origen mexicano en Chicago podrán participar en la consulta que se llevará a cabo el 27 de junio en México sobre si se debe abrir la paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex) a la inversión extranjera.
"Será una consulta ciudadana abierta a todas las corrientes", declaró Carlos Arango, director ejecutivo de Casa Aztlán, en la comunidad Pilsen.
La consulta nacional en México es auspiciada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el mismo día otra consulta similar será en la Ciudad de México, auspiciada por el gobierno del Distrito Federal.
"Es para saber la opinión de la población y resistir la privatización de Pemex", dijo Arango durante un foro sobre el tema.
La consulta local también será el 27 de junio en varios puntos, incluidas las sedes de las organizaciones Casa Aztlán, CIME, y la Casa de la Ciudad de México en la Calle 26, entre otros.
Arango dijo que todas las personas de origen mexicano pueden participar en la consulta con sólo mostrar una de las siguientes formas de identificación: acta de nacimiento o pasaporte; matrícula consular o certificado de escuela en México; cartilla militar o una licencia de manejo de México.
"¿Cuál es el problema con el petróleo en México?", preguntó Jorge Mújica, uno de los ponentes en el foro. "México no tiene la tecnología para extraerlo y no tiene el dinero para crear la tecnología", respondió.
Por ello, prosiguió Mújica, el actual gobierno está buscando "des-nacionalizar" el petróleo y así invitar a compañías extranjeras a invertir su dinero en México.
Al respecto, el historiador Juan Mora Torres, de la Universidad de Depaul, advirtió que se corre el riesgo de que las compañías extranjeras se mezclen en la política interior del país y que no respeten los derechos de los trabajadores mexicanos como en el pasado.
Tales conflictos de política y asuntos laborales, dijo el historiador, fue precisamente lo que llevó al presidente Lázaro Cárdenas a nacionalizar el petroleo mexicano en 1938.
Para Rene Magaña, quien funge como el "cónsul rebelde" del PRD en Chicago, su temor con la privatización es que las ganancias del petróleo mexicano no se queden en el país "para beneficio de todos los mexicanos".
El asistente Moisés Sánchez resumió el sentir de muchos de los presentes. "Privatizada o no, nosotros no vemos los beneficios", dijo este mexicano de 34 años.













