WASHINGTON, D.C.— Las ventas minoristas registraron un aumento sorpresivo en febrero, cuando las intensas tormentas de nieve no impidieron a los consumidores acudir a los centros comerciales.
El aumento, el primero desde noviembre, genera esperanzas de que la recuperación luego de la Gran Recesión empieza a ganar impulso.
El Departamento de Comercio dijo ayer que las ventas al por menos subieron un 0.3% en febrero, frente a los pronósticos de los analistas según los cuales las ventas retrocederían un 0.2%.
Empero, el avance general fue limitado por una baja del 2% en la venta de automóviles, en parte debido a la masiva retirada de Toyota por los problemas surgidos en algunos de sus vehículos. Con la exclusión de esa partida, las ventas subieron un 0.8%, frente al 0.1% pronosticado por los analistas.
Los avances fuera de automotores fueron generalizados, con alzas en los comercios por departamentos, mueblerías, electrodomésticos y ferreterías. Los restaurantes y bares lograron un avance del 0.9%, su mayor alza en casi dos años.
El gasto consumidor es vigilado con atención porque suma el 70% de la actividad económica en Estados Unidos. Los economistas temen que la recuperación económica que creen comenzó a mediados del año pasado podría cesar si no se anima el gasto consumidor. El avance de febrero podría disipar esos temores.
Los economistas esperan que las empresas, que han eliminado 8.4 millones de empleos desde que comenzó la recesión en diciembre del 2007, comenzarán a contratar a los obreros despedidos.
Más confianza
Por otro lado, la confianza de los consumidores de EEUU en la evolución de la economía y de su situación financiera descendió en marzo, frente a un avance que se preveía respecto del mes anterior, según cálculos preliminares de la Universidad de Michigan difundidos ayer.
El índice de confianza que elabora esa entidad se situó este mes en 72.5 puntos, comparado con los 73.6 puntos de febrero y los 74 puntos que calculaban los economistas.
Ese índice había apuntado en diciembre y enero pasados a una cierta recuperación de la confianza entre los consumidores, pero en febrero se percibió una actitud menos optimista, debido en parte a la debilidad del mercado laboral estadounidense.Un sondeo similar, que realiza la entidad privada The Conference Board y que se difunde a finales de cada mes, también mostró una actitud algo más pesimista de los consumidores estadounidenses a finales de febrero, después de haber aumentado el nivel de confianza en los tres meses anteriores.