Aumento constante de precios, alza del combustible, un mercado bursátil en baja, desempleo, empresas que se reducen o desaparecen… Las malas noticias son tantas que con facilidad podrían conducir al pesimismo generalizado. Pero este es precisamente, el estado de ánimo que todo dueño de negocio, pequeño o grande, debe evitar a toda costa.
CAPEAR EL TEMPORALEsto no va a ser tarea fácil, pero si conoces los pasos a seguir podrás enfrentarlo con éxito hasta tanto lleguen tiempos mejores. Considera las sugerencias siguientes:
Sigue la regla de oro: en los negocios sólo sobrevive el más fuerte y saldrá adelante el mejor preparado y el de mayor resistencia. Tú puedes lograr esto con una atractiva oferta de bienes o servicios, un estricto control fiscal de costos y gastos, así como un servicio de excelente calidad para mantener clientes importantes.
NO TE DEJES VENCERMotiva a tus empleados. Como líder de tu empresa, reenfoca el miedo de los empleados a la crisis y preséntales un objetivo común: superar la crisis es responsabilidad de todos y beneficia a todos, gerentes y empleados de cualquier nivel.
Expansión, no reducción. Las mejores empresas se expanden durante la recesión debido a que, a medida que los miembros más débiles de la competencia van desapareciendo del mercado, van dejando nichos vacíos de servicios, clientes y oportunidades a la espera de que otra empresa los absorba. Y esa empresa puede ser la tuya.
Ponte en el lugar de tus clientes. Ahora más que nunca ellos estudiarán con más cuidado cómo gastar o invertir su dinero.







