SAN FRANCISCO.— Colores, texturas, sabores, sonidos, tradiciones, nacionalidades y talentos. Todo eso combinó la Sinfónica de San Francisco para presentar por segundo año consecutivo el ya tradicional concierto familiar del Día de Muertos.

El evento, que se llevará a cabo el 1 de noviembre en el Davies Symphony Hall en San Francisco, ofrecerá también una serie de actividades familiares destinadas a promover entre las diversas comunidades de la Bahía, la tradición latinoamericana de recordar a los difuntos.

"Una hora antes del concierto comenzaremos con muchas actividades para los niños como altares del día de muertos, danzantes aztecas, mesas donde podrán hacer ofrendas a mano y hasta habrá una demostración de cómo hacer calaveras de azúcar", anticipó Martha Rodríguez-Salazar, curadora de las actividades previas al concierto.

Esta serie de actividades, durante las que también se servirá el habitual pan de muerto acompañado de chocolate caliente, mostrará adicionalmente las obras de artistas locales.

"Hubo una colaboración con el Centro Cultural de la Misión y se hicieron unos animales enormes de papel maché, de unos cinco o seis pies de altura, que están pintados a mano con motivos mexicanos y colores brillantes", explicó la curadora.

Las figuras, que semejan esqueletos de animales gigantes, se elaboraron en honor a "El Carnaval de los Animales", una pieza del compositor francés Saint-Saëns, que se tocará durante el concierto.

Además, continuó, se amenizará con una lectura de calaveras (versos cómico-satíricos, tradicionales del día de muertos en México) por parte de la novelista Laura Esquivel, autora de Como agua para chocolate.

Salvador Acevedo, a cargo de las relaciones públicas de la Sinfónica de San Francisco para este evento, dijo que este concierto romperá con estereotipos en varios sentidos. "Estamos acostumbrados que los directores de orquesta sean unos viejitos de pelo alborotado; pero esta vez una mujer dirigirá la orquesta".