PCuando en 1986 el autor Alan Moore, secundado por el dibujante Dave Gibbons, presentó el primero de los doce capítulos de su novela gráfica Watchmen, pocos pensaron que esa publicación iba a provocar un cambio radical en los cómics.
Con la publicación completa de Watchmen y el lanzamiento casi simultáneo de Batman: The Dark Knight Returns, novela gráfica de Frank Miller que modernizó al Hombre Murciélago, el mundo de los superhéroes dejó atrás las aventuras tradicionales —el bien triunfa siempre por encima del mal y los superhéroes son seres invencibles con una superioridad moral, intelectual y física por encima del resto de los mortales— para adentrarse en los claroscuros de sus acciones.
En Watchmen, Moore presenta a un grupo de héroes que, en una década de los 80 alternativa a la real —donde Estados Unidos había ganado años atrás la Guerra de Vietnam, Richard Nixon continúa siendo el presidente y su gobierno se plantea si declarar la guerra a la hoy desaparecida Unión Soviética— deciden regresar de un retiro forzado por el mandatario para erradicar a la villanía existente y recuperar la paz mundial... a cualquier precio y de la forma más sangrienta posible.
Los superhéroes de Watchmen son The Comedian (quien es asesinado al principio del relato e ignita la historia), Doctor Manhattan (quien fue afectado por un fenómeno radioactivo que lo transformó en un ser azulado que puede duplicarse y alterar su aspecto), Nite Owl (el más tradicional de todos: un héroe que luce un antifaz y dispone de sus propios artilugios de defensa), Ozymandias (el más inteligente de todos), Rorschach (un vigilante nocturno que oculta su faz bajo una máscara blanca) y Silk Spectre II (hija de Silk Spectre y la única mujer del grupo).









