Regresó a Los Ángeles y una vez más Vicente Fernández conquistó con su talento y entrega el cariño de las más de 6 mil personas reunidas en el Anfiteatro Gibson.

El primero de sus seis conciertos de este año se prolongó hasta pasada la medianoche, con un total de tres horas y 20 minutos la noche del viernes.

"Estoy aquí una vez más en este escenario que tanto quiero… Cada vez que vengo aquí me hacen que me vaya con los ojos rasos", dijo Fernández al saludar al público por primera vez.

"Ustedes no dejen de aplaudir y su Chente no deja de cantar, hasta que desquiten lo que pagaron", agregó provocando los gritos y aplausos de la audiencia con su conocido lema.

En una escenografía que simulaba su rancho, con una puerta con sus iniciales VFG, y 12 músicos encima de tarimas que lucían como unas bardas, apareció Fernández con un traje de mariachi negro y botonaduras doradas.

El Charro de Huentitán se mostró contento con sus fieles seguidores durante su actuación, en la que interpretó 57 temas de su conocido y largo repertorio de más de cuatro décadas de carrera.

"¿No se han llenado?... Ya van dos horas desde que inicié y a mi apenas se me está calentando el gañote", expresó a su manera.

De sus éxitos los que más provocaron algarabía fueron México lindo y querido, La ley del monte, El rey, Volver, volver, Acá entre nos y Las llaves de mi alma. En esta última, aseguró que sabe que es tanto lo que a la gente le gusta cantarla que él la empezó para dejar que sus fanáticos la terminaran.