FIFA elige vivir en el limbo. Cómplice, perniciosa, taciturna, sicaria, cierra los ojos, la boca, y se tapa los oídos.
Pierde el tiempo persiguiendo de oficio delitos menores, y finge demencia ante los grandes atracos.
En torno a la eliminatoria mundialista, se presentaron ayer dos hechos para lamentar.
Francia se mete al Mundial con la treta de una mano descarada de Thierry Henry, quien recibe, controla y acomoda la pelota con la mano para dar el pase de gol a Gallas, quien sentencia la clasificación al eliminar a Irlanda 2-1 en el global.
Otra más: Eugenio Figueredo, hombre de poder en Uruguay, FIFA y Conmebol, está al tanto del envío de regalos al árbitro Massimo Busacca por parte de una firma deportiva ubicada en Carrasco (Reebok), por más de 800 dólares, justamente horas antes de que ayer se enfrentaran los charrúas y Costa Rica.
La FIFA, al mejor estilo del cómplice pasivo, cierra los ojos, la boca y se tapa los oídos.
En el primer caso, en tiempo suplementario, el sueco Martin Hansson no vio, o así lo explicó, la clara mano de Thierry Henry y dio por bueno el gol de Gallas a pesar de la infracción que sólo el cuerpo arbitral fue incapaz de apreciar.
Curioso que el cuarto oficial, sueco también, y el visor de la FIFA, decidieron no apoyarse en la repetición de la televisión cercana a ellos para anular el gol.
Curioso, porque, vale recordar que el silbante español Luis Medina Cantalejo, en la final de Alemania 2006, vio en el monitor la agresión de Zidane a Materazzi, aquel cabezazo histórico, y aunque el juez central no lo vio, expulsó al francés por recomendación directa del cuarto oficial.
Cierto: la FIFA prohíbe que el juez central proceda a castigar, modificar decisiones, o recular en la marcación de un gol, por citar ejemplos, con base en la televisión.
La infracción de Henry, sin embargo, no ocurre en un partido cualquiera, sino en un juego decisivo que determinaba el destino mundialista de Irlanda o del seleccionado francés de Michel Platini, el hombre al mando del futbol en Europa.
Ese gol, ilegítimo, dio a Francia el pase en detrimento de los irlandeses, que hoy elevarían la protesta ante la FIFA.
El resultado no se modificará, pero, conforme a los lineamientos mostrados por la FIFA para que se respete su tan frágil Fair Play, ¿será capaz de imponer un castigo severo a Henry que lo inhabilite para el Mundial por varios encuentros?
De cualquier manera el daño es ya irreparable.
En el caso de los obsequios teledirigidos, según el diario La República de Uruguay, al árbitro Busacca, el reglamento es muy claro.
Hay que recordar que la carrera de Busacca ha estado plagada de incidentes y sospechas. Desde la expulsión de Nicolas Jensen para sentenciar a Dinamarca ante España en juego clasificatorio a la Eurocopa 2008, hasta la forma en que expulsa a Sacha Kljestan, de EEUU, en la Copa Confederaciones 2009, para abrir la puerta al triunfo de Brasil por 3-0.
El mismo Busacca fue sancionado porque en septiembre de este año dedicó una larga y evidente muestra de su dedo mayor a la tribuna en la final de la Copa de Suiza, sin olvidar que con el total descaro decidió orinar en pleno campo de juego durante el encuentro entre Al Gharrafa y Al Khor en Qatar.
Incluso los rusos y su entrenador, el holandés Guus Hiddink, lo culpan de la eliminación porque en el juego ante Alemania del 10 de octubre, porque se negó a marcar dos claros penaltis.
El 15 de septiembre de 2006, la FIFA aprobó un Código de Ética que obliga a sus afiliados a respetarlo.
El artículo 11, referente a "Aceptación y otorgamiento de regalos y otros beneficios", prohíbe a los árbitros recibir regalos, especialmente si provienen de un miembro de una asociación nacional de futbol, como en este caso la uruguaya.
Y el Artículo 12 de este Código de Ética prohíbe a los árbitros que acepten cualquier tipo de sobornos, y rechazarán "el ofrecimiento, la promesa o el otorgamiento de un obsequio o cualquier otro beneficio que suponga una contravención de sus deberes o una conducta deshonesta en beneficio de terceros".
No se trata de si Busacca, como en el caso del sueco en Francia contra Irlanda, tuvo o no una actuación tendenciosa, que según los ticos sí existió y los charrúas no lo creen así, sino que este silbante, mimado por la FIFA, por otro suizo como él, Joseph Blatter, no debería ser asignado a juegos cruciales con semejantes antecedentes.
Dos casos, pues, para sumarlos a la obesa enciclopedia negra de la la FIFA, y que aún conserva hojas en blanco para historias similares que serán escritas para vergüenza del futbol.
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