La prensa no se centró en Pacquiao y sus triunfos, sino en su esposa Jinkee, en el ojo del huracán por el escándalo. (FOTO: EFE)
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MANILA, Filipinas (EFE).- El ídolo de moda de Filipinas y campeón mundial de boxeo, Manny Pacquiao, regresó hoy a su país noqueado fuera de la lona por las críticas de la implacable prensa rosa que le adjudica un lío de faldas con una estrella local de la farándula.

A su llegada de madrugada al aeropuerto de Manila, el principal objetivo de los fotógrafos no fue Pacquiao sino su esposa Jinkee, en el ojo del huracán por el escándalo y a quien el púgil besó en los labios una y otra vez delante de las cámaras para intentar calmar el ambiente surgido a raíz de su presunta relación con la actriz Krista Ranillo.

Ranillo es portada de los diarios y protagonista de todos los telediarios filipinos desde que se divulgó que Manny pagó de su propio bolsillo los billetes de avión en primera clase para que ella viajara a Estados Unidos y presenciara en directo su último combate.

La prensa del corazón luego publicó que Pacquiao no se hospedó en el mismo hotel de Las Vegas en el que pernoctó su esposa, con quien se casó hace nueve años, y tiene tres hijos- Princess, Michael, Jimuel y Queen Elizabeth.

Antes de regresar a Filipinas, el boxeador lo negó todo y pidió a la prensa que se centre en sus logros deportivos y respete su vida privada.

Pacquiao atribuyó este intento por poner en peligro su matrimonio en plena racha triunfal a la misma "mentalidad de cangrejo", en alusión al refrán filipino que dice que cuando un crustáceo intenta salir del cubo, el resto se lo impide para que todos sigan al mismo nivel y nadie pueda escapar del cautiverio.