QUITO (EFE).— Como una aplanadora, la Liga de Quito pasó ayer sobre el River Plate uruguayo al humillarlo en su cancha por 7-0 y clasificó para la final de la Copa Sudamericana, donde le espera el Fluminense, al que ya enfrentó en la decisión de 2008 de la Copa Libertadores.
Con esa demostración de poderío ofensivo, los campeones de la Libertadores 2008 y la Recopa Sudamericana de 2009 firmaron ayer su pase a la final de la octava edición de la Sudamericana.
El técnico de Liga de Quito, el argentino Jorge Fosatti, aseguró ayer, tras el partido, que la reedición de una final sudamericana entre su equipo y el Fluminense brasileño, "debe ser un ejemplo a imitar" en la región.
El hecho de que "Liga y Fluminense de nuevo se encuentren en una final, debe ser un ejemplo a imitar, de los dos, porque por algo llegan" a esa fase, remarcó Fosatti.
En ese torneo, los ecuatorianos se llevaron el trofeo continental y, según Fosatti, ahora intentarán vencer al ya conocido Fluminense, para llevar a sus vitrinas la Copa Sudamericana.
"El año pasado disputaron la Copa Libertadores y ahora la Copa Sudamericana y yo, como no creo en las casualidades en el fútbol, debe ser porque los dos tuvieron los méritos para llegar" a la final, reiteró el uruguayo.
Durante el partido, el equipo de Fosatti apenas sintió la fuerza de River en los primeros minutos. Después todo fue un paseo de buena salud para el equipo ecuatoriano y motivo de fiesta en las tribunas del Estadio Casa Blanca.
La Liga había perdido por 2-1 en el partido de ida disputado la semana pasada en Montevideo, pero nadie esperaba que el equipo revelación del certamen sería humillado al encajar la más abultada goleada hasta ahora.







