Ser una inmigrante en Chicago no es cosa fácil. Entre la barrera del idioma, el cambio de cultura, los hijos y la falta de apoyo familiar, una ya no sabe ni a dónde ir en busca de un poco de ayuda.
Si aunado a ésto una mujer se encuentra en una situación de violencia doméstica, abuso sexual, problemas intrafamiliares o divorcio, la necesidad de un grupo de apoyo se transforma en algo primordial.
Por eso la organización Mujeres Latinas en Acción se ha vuelto un salvavidas para muchas que llegan a este país acompañadas por su pareja, y después deciden independizarse.
UNA TRANSICIÓN
La organización cuenta con siete programas distintos y uno de ellos es el de Mujeres en Transición, que surgió en 1989 como una extensión al de violencia doméstica.
Los organizadores comenzaron a darse cuenta que las mujeres que intentaban salir de estas relaciones conflictivas no lo lograban porque no tenían las herramientas para independizarse.
"Women in transition", como indica Libby Quintana, su coordinadora, busca "darles un empujón" a aquellas mujeres que deciden separarse de sus parejas. Les ayuda con todo lo que puedan necesitar, desde apoyo legal hasta económico como hacer un depósito para alquilar un departamento o comprar un refrigerador o una cama.
LO MÁS SENCILLO
"Tenemos varios programas que apoyan a las mujeres y ellas vienen cuando nos necesitan", dice Quintana. Aún cuando la organización no cuenta con abogados de planta, pueden referirlas a abogados a bajo costo que les ayudan con problemas como custodia de menores y divorcio.
También les ayudan a entender la información que les llega por correo o que necesitan para obtener servicios públicos o estampillas de comida. Aunque parece muy sencillo, ésto se dificulta especialmente si se tiene problemas con el lenguaje o no se tiene apoyo de un trabajador social.
Muchas veces la ayuda que más dan, como explica la coordinadora, es la más sencilla. La mayoría de las veces las mujeres llegan a la organización buscando alguien que las escuche y las guíe. Saber que hay otras personas en la misma situación les da fuerza para seguir adelante.
LA HISTORIA DE BLANCA
Un ejemplo de los casos que continuamente llegan a la organización es el de Blanca, una mexicana que llegó a Estados Unidos con su pareja.
Poco tiempo después se dio cuenta que éste no le daba el apoyo necesario para sacar a sus niños adelante y prefirió separarse y buscar un ambiente saludable donde pudieran crecer tanto ella como sus dos hijos.
Como ella misma lo dice, "mejor sola que mal acompañada".
Blanca asiste a los programas que ofrece Mujeres Latinas en Acción desde el 2003, y hoy no sólo tiene la fuerza para salir adelante, sino que obtuvo tanto apoyo de los programas, que se ha convertido en una de las voluntarias de la organización.
"Ese es nuestro reto de toda mujer abusada, de estar yendo a la agencia para recibir apoyo de gente mas capacitada", comenta.
Blanca ha participado en los siete programas que se ofrecen y también ha llevado a sus hijos, quienes se han beneficiado mucho de los grupos para jóvenes que ofrece la agencia, como el "Peace Program" y el Proyecto Juventud.
Uno de los puntos más positivos de los programas es que aún cuando sólo tienen una duración de 15 días, las participantes pueden crear grupos de apoyo que se reúnen continuamente.
Esta continuidad es la que permite que las mujeres que quieren salir adelante logren caminar por sí solas y superar los obstáculos que se van encontrando en el camino hacia su independencia emocional y económica.