La piel requiere estar siempre hidratada puesto que el 70 por ciento del cuerpo humano se compone de agua.
El encargado de mantener la hidratación en la piel del rostro y de todo el cuerpo es el llamado manto hidrolipídico que está formado por sudor y grasa.
Para mantener su rostro en óptimas condiciones se debe cuidar y proteger, tomando en cuenta su edad, condiciones de salud y hábitos de limpieza y cuidado cotidianos.
Durante la adolescencia se produce más grasa y durante la edad madura, disminuye.
Factores en contra
Otros factores que desestabilizan la condición de esta película protectora, provocando la deshidratación son:
Las píldoras anticonceptivas
Cambios hormonales
La exposición al sol
La contaminación y el viento
El clima frío y seco
Estrés, cansancio y pocas horas de sueño
Utilizar agua muy caliente para limpiarla
Un rostro deshidratado se distingue por presentar arrugas muy finas al pasar los dedos sobre la piel y dar la sensación de "acartonada" o poco flexible; proyecta mayor edad y descuido personal por lo que hay que cuidarlo para una mejor apariencia.
¡Hidrátate!
Tome siempre de 2 a 3 litros de agua diariamente para mantener el 70% de agua que necesita su cuerpo.
Recuerde que las cremas sólo evitan la evaporación del agua de la piel, pero no la sustituyen.
Utilice gels sin jabón para lavar su rostro, esto evita que se reseque demasiado la piel.
La deshidratación
Las terribles "patas de gallo" en el contorno de los ojos son el síntoma de deshidratación más notable.
Al faltar agua en las células del rostro, la piel produce más grasa para compensar la hidratación, así el rostro luce brilloso, con manchas oscuras o rojas y poros dilatados.
El exceso de grasa puede llevar a obstruir los poros y causar la aparición de barritos o acné.
Según su piel
Existen diversos productos que ayudan a retener el agua en la piel y a lucir un rostro saludable, sin brillo, con poros cerrados, con aspecto lozano y flexible. Los productos para hidratar el rostro deben ser adecuados para cada tipo de piel, ya sea grasa, normal o seca. Los hidratantes más recomendables son:
Leche limpiadora
Loción humectante de acuerdo al tipo de piel
Crema antiarrugas e hidratante para el contorno de los ojos
Ampolletas de colágeno
Crema exfoliante usada con discreción para no resecar más
Mascarilla nutritiva
La aplicación de estos productos debe ser constante y permanente, ya que de ello depende la salud del rostro. Cada mañana y por la noche hay que limpiar y humectar. Extienda las cremas hasta el cuello y hombros para que el efecto se vea uniforme en toda esa parte del cuerpo y pueda lucir escotes con una piel bien cuidada y llena de salud y vitalidad. Cuide de no abusar de los productos exfoliantes, pues el resultado puede ser un incremento de la deshidratación y resequedad de su rostro.
Las terribles "patas de gallo" en el contorno de los ojos es el síntoma de deshidratación más notable
en la piel del rostro y se pueden acentuar si además no usa protector solar.
Gota de vida
Al aplicar productos siga lo siguiente:
Al levantarse por la mañana limpie profundamente la cara utilizando una espuma o gel limpiador, de preferencia sin jabón, para evitar resecar la piel.
Con un algodón aplique la loción adecuada a su tipo de piel, después póngase una crema hidratante con factor de protección solar.
En la noche, al acostarse, desmaquille el rostro con una leche limpiadora. Si es necesario, lave con una espuma limpiadora seguida de la loción refrescante.
Luego aplique alrededor de sus ojos una crema especial para el contorno de los ojos que ayudará a disminuir bolsitas y evitar las patas de gallo. Después hidrate el rostro con una ampolleta de colágeno y movimientos circulares hasta que penetre por completo.
El colágeno proporciona elasticidad a la piel y estimula la generación de células.
Si su piel es seca-normal, aplique una vez por semana un exfoliante para remover células muertas y disminuir manchas. Si su piel es grasa, aplíquelo dos veces por semana.
La mascarilla nutritiva y anticongestiva es importante ponerla una vez por semana para recuperar los niveles normales de agua en la piel.