Reportaje especial EFE — Un mal ritmo de sueño, estrés, mala alimentación o simplemente genética. Es muy sencillo que aparezcan las ojeras en el rostro, y mucho más complicado es hacer que desaparezcan. Los productos de belleza pueden disimularlas pero, en casos permanentes, sólo la intervención quirúrgica puede ofrecer resultados óptimos que nunca llegan a ser perfectos.
Esas manchas que aparecen en la base del párpado inferior y que comúnmente se conocen como ojeras son venas bajo la piel alrededor de los ojos, que aparecen con mucha mayor facilidad al encontrarse en una zona con piel mucho más delgada que en el resto del cuerpo.
Según explica a Efe el doctor Jaime Tufet, las ojeras que necesitan de un tratamiento específico son aquellas “de procedencia genética, a las que se suma luego cierto descuido en cuanto a alimentación y sueño, lo que provoca un envejecimiento precoz en el paciente que conviene solucionar”.
“El consumo de tabaco, alcohol y bebidas estimulantes provoca la oxidación precoz de los tejidos, y el primer lugar del rostro en el que se nota ese descuido es en la zona de los ojos, ya que los tejidos del músculo son muy finos y es donde aparecen las ojeras, además de las temidas bolsas”, continúa el doctor Tufet.
A la hora de abordar soluciones hay que centrarse en dos problemas bien distintos. Uno de ellos es el surco que provoca bajo el ojo, que se puede tratar practicando una intervención que podría denominarse una “remodelación de la ojera”.
Se trata de microinyecciones a un nivel profundo de la piel con las que se aplica un relleno. El material adecuado para ello es el colágeno, ya que es poco captador de agua y ofrece un resultado mucho más natural, tal y como explica el propio doctor Tufet.







