BANGKOK, Tailandia
Recurrir a las técnicas de masaje no sólo es un tratamiento terapéutico para aliviar dolores musculares, sino también una de las formas más sanas de prevenir enfermedades, mantener las defensas altas y ganar calidad de vida.
La sociedad tailandesa lleva más de siete siglos aplicando este principio con resultados sorprendentes, lo que la ha convertido en uno de los países con los niveles más bajos de estrés. De hecho, Tailandia se presenta al mundo como "el país de las sonrisas". Un viejo dicho de esta nación asegura que "la ausencia de tensiones es la mejor de las bendiciones". En varios templos de Bangkok hay grabados que muestran cómo el masaje era ya una técnica conocida en el siglo XIII.
"Nosotros utilizamos el masaje básicamente para aliviar el estrés y las cargas musculares que produce el trabajo, tanto físico como intelectual. En la vida de la ciudad el estrés es uno de los principales peligros para la salud. El masaje es infalible para mejorar la calidad de vida", explica Charatsri Suwannatap, vicepresidenta de la Asociación Tailandesa de Spa.
La aplicación del masaje como fundamento para una vida sana es una antigua tradición que se desarrolló en el seno de las familias y que hoy se sigue practicando en casa o en los miles de salones repartidos por todo el país.
"Una de las señas de identidad de la cultura tailandesa es aprender desde pequeños a cuidar del resto de la gente de la comunidad, especialmente de los mayores. Desde los 6 ó 7 años los niños empiezan a conocer cómo elevar el bienestar de sus familiares. Ahí nace el masaje", narra la doctora Suwannatap.
Incluso en las comunidades campesinas, las familias tailandesas utilizan las técnicas del masaje, dentro de casa, tumbados sobre camas de mimbre, al aire libre, frente al mar o tumbados en mitad del campo.
Disponible para todosEn este país el masaje no es un privilegio de ricos. Una sesión de una hora cuesta algo menos de dos dólares en los salones alejados de la concurrencia turística. Aunque la mayoría sigue optando por el masaje casero, miles de tailandeses acuden diariamente para rebajar sus niveles de estrés y tonificar el cuerpo.
Las técnicas del masaje tailandés, también llamado "yoga pasivo", han ido sofisticándose con el paso del tiempo y hoy son parte esencial de una de las industrias turísticas más floridas del mundo.
"Al principio nace por experimentación. Se aplicaba presión sobre ciertas partes del cuerpo para ver qué efectos producían. Así se llegó a la conclusión de que el cuerpo está interconectado y que un masaje de pies, por ejemplo, puede despejar la mente y proporcionar bienestar intelectual", añade Suwannatap, que ostenta varios títulos de fisioterapia aplicada en prestigiosas universidades del extranjero.
"La medicina occidental trata el cuerpo científicamente, como una máquina con piezas. El masaje tailandés digamos que es uno de los métodos tradicionales que interconectan esas piezas y ofrece resultados inmediatos".
Cuando los niños tailandeses aún no tienen suficiente fuerza para hacer masajes, se les enseña a caminar sobre sus familiares para aprender qué movimientos son más beneficiosos.
"La técnica se va mejorando en familia, de generación en generación. Ha sido durante siglos una tradición oral, aunque ya hemos empezado a regularla y hoy en día tenemos 155 instituciones de enseñanza reconocidas por el Ministerio de la Salud", comenta Suwannatap.
Tensiones atoradasLa anatomía moderna ha confirmado los efectos beneficiosos de muchas de las prácticas desarrolladas de manera intuitiva por la tradición tailandesa, que ofrece una visión mística de las tensiones generadas en el cuerpo humano.
Según sus antiguos manuales, la energía fluye en el cuerpo a través de 10 canales. Cuando alguno de ellos se obstruye a causa del estrés, se desencadenan diversas enfermedades.
Muchos de estos "canales de fuerza", descubiertos por la medicina tradicional tailandesa, coinciden con la anatomía muscular y el sistema nervioso, que la ciencia occidental identificó siglos después.
La mayoría de los occidentales que prueban el masaje tailandés en sus vacaciones se quejan de que la presión ejercida es demasiado fuerte. Según la profesora Suwannatap, el problema es que estos turistas traen acumuladas demasiadas tensiones en su cuerpo y tardan algún tiempo en recuperar la elasticidad.
"Es una prueba de que el masaje es necesario. Cuando el cuerpo está acostumbrado el masaje nunca es doloroso porque no hay nudos musculares ni grandes tensiones, que son las que provocan el dolor", explica.
Los tailandeses llevan siglos luchando contra un problema que las sociedades occidentales consideran posmoderno, el estrés, que está considerado una suerte de enfermedad espiritual en Tailandia.
"Creo que uno de los secretos de esta sociedad, por la cual la gente es más calmada y tranquila, es precisamente que hay menos niveles de estrés porque hemos aprendido a tratarlo tradicionalmente", afirma Suwannatap.
Escuchándola vienen a la memoria escenas típicas de la vida tailandesa. Después de un accidente de tráfico es habitual ver cómo los implicados salen calmadamente del auto, se sonríen, y deciden como solucionar el problema sin perder los nervios.
La terapia tailandesa es también conocida porque el masajista puede ejercer presión sirviéndose de cualquier parte de su cuerpo, desde los codos hasta las rodillas, efectuando todo tipo de estiramientos y malabares con el cliente.
"Le recomendaría a sus lectores el masaje tailandés, pero si no tienen acceso a él, cualquier otra técnica reconocida es de enorme ayuda para mantener una vida sana y sentirse bien. Uno o dos masajes por semana les cambiarán radicalmente la vida", dice Suwannatap.









