Ciudad del Vaticano (EFE).- El Papa Benedicto XVI denunció hoy que en entre los miembros de la Iglesia también se dan casos de envidia y celos y aseguró que el estilo pobre, casto y obediente de sus hijos hace a la Iglesia más bella y luminosa.

El Pontífice hizo estas manifestaciones ante unas 9.000 personas que asistieron en el Aula Pablo VI del Vaticano a la audiencia pública semanal, en el mismo día en el que el Vaticano y los arzobispos de Barcelona y Santiago de Compostela anunciaron que Benedicto XVI viajará a estas dos ciudades españolas el 6 y 7 de noviembre próximo.

El Obispo de Roma, que no hizo referencia al viaje, el segundo que realizará a España, dedicó la catequesis de la audiencia a la figura del teólogo franciscano San Buenaventura (1217-1274), en cuya época los innovadores cambios introducidos por las órdenes mendicantes -franciscanos y dominicos- no eran entendidos por todos, según precisó el Papa.

"Como ocurre entre las personas sinceramente religiosas, también había entre las personas muy religiosas debilidades como la envidia y los celos", agregó el Pontífice.

El Papa Ratzinger dijo que las enseñanzas de san Buenaventura sobre los votos de pobreza, castidad y obediencias siguen siendo actuales, "ya que la puesta en práctica de los preceptos evangélicos junto a un estilo de vida pobre, casto y obediente hacen a la Iglesia más bella y luminosa", subrayó.

Concluida la audiencia saludó en varios idiomas, entre ellos el español, en el que exhortó a los fieles presentes de España y Latinoamérica a seguir el ejemplo de San Buenaventura, "hombre de profunda piedad y gran prudencia en el gobierno".