Pensamos muchas veces que el huir es solamente de cobardes, de aquellos que no tienen valor, pero no siempre es así, por el contrario vamos a encontrar en la vida, situaciones en que demostramos nuestra valentía, huyendo a tiempo.

Me acuerdo cuando estaba terminando mis estudios de secundaria, había compañeros que nos invitaban a beber o hacer otro tipo de cosas que no convenían y si no las hacíamos, nos llamaban cobardes, y por no perder a los amigos (amigotes), algunos terminaban haciendo lo que ellos deseaban.

Que triste que este tipo de retos mal intencionados los encontramos en el diario vivir. Hablaba hace unos días con una muchacha de unos 22 años quien me decía que sus amigas la miraban con si fuera de otro planeta porque nunca había tenido relaciones sexuales, ya que ella quería permanecer integra hasta el día de su matrimonio con la bendición de Dios. Ella se sentía rechazada por el grupo y tenía que huir de las malas proposiciones inclusive había perdido su novio porque no quiso acostarse con el.

Al escuchar esta historia, le dije que no se sintiera mal, que por el contrario la admiraba y la respaldaba totalmente, ya que era ejemplo para las demás amigas y que estaba cumpliendo con la voluntad de Dios cuando nos dice en 1Corintios 6:18 "Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca" y terminé diciéndole que ella era un persona muy valiente.

El saber huir del pecado es mucha valentía, ¿qué sacamos con ganar el mundo si perdemos nuestra alma?, recordemos que esta vida es pasajera y tendremos que llegar a la presencia de Dios donde nos tocará dar cuentas de todos nuestros actos.