La humanidad siempre ha tenido una enfermedad que aunque no se ve, existe y es muy peligrosa, se trata del desánimo y lo peor de todo es que es muy contagiosa y se propaga muy fácilmente.
Conozco muchas personas que no han alcanzado el éxito en la vida y no han hecho nada debido a que se desaniman muy fácilmente, cualquier cosa los derrota y pasan los años y no se les ve el progreso. Siempre se están lamentando y no hacen nada por salir adelante; lo difícil de todo esto es que una persona desanimada, carece de ideas, pierde la visión y muchas veces pierde hasta los deseos de vivir.
Muchas veces empezamos un proyecto con mucho ánimo pero a medida que pasa el tiempo nos vamos desinflando como los neumáticos de los automóviles, somos de doble animo, que peligro como escribiera el profeta "El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos".
Tan importante es el ánimo que este fue el secreto que Dios le dio a Josué para que entrara a su pueblo a la tierra prometida, le dio una orden "Esfuérzate y anímate, pues tu introducirás a los hijos de Israel en la tierra que les juré y YO estaré contigo". Muchas veces tenemos el don de desanimar a los demás, cambiemos nuestra actitud animémonos y veremos grandes resultados no solo en nuestras vidas sino que también en todos los que nos rodean, Ud será más alegre, verá las cosas desde otro punto de vista y tendrá mejores oportunidades en su vida.
En nuestra iglesia hay una señora de 96 años y es la persona que más anima a la congregación, está en el coro, es una de la líderes del servicio de oración y donde quiera que esta hay alegría, es el centro de atracción en nuestra iglesia. De igual manera en nuestra vida espiritual, debemos de animarnos constantemente, nuestra vida esta llena de retos y obstáculos que hay que vencer y superar todos los días, recordemos la historia cuando Jesucristo sanó a una señora que padecía de flujo de sangre por más de doce años lo primero que le dijo fue: "Ten ánimo hija tu fe te ha salvado"







