Los resultados de nuestra vida se reflejan muchas veces en nuestra manera de pensar. Como son nuestros pensamientos, así vivimos.

La mente humana es muy rápida y en muchas oportunidades, nosotros mismos creamos películas o imaginaciones que por lo general tienen finales de destrucción y de derrota, parece que tuviéramos una mente muy belicosa o guerrera, la verdad, podríamos ser directores de películas y ganar mucho dinero.

Casi siempre suponemos las cosas, damos por hecho algo que nunca sucederá, he visto matrimonios destruidos por que uno de los cónyuges, se imaginó algo que nunca estaba sucediendo, lo dio por hecho y todo terminó en divorcio.

Hace unos días, un hombre me llamó para que orara por él, ya que al otro día iba a tener una entrevista de trabajo, ya llevaba varias semanas sin trabajar y estaba un poco desesperado, tenía una gran oportunidad, por lo tanto oramos juntos y lo pusimos todo en manos del Señor, al terminar la oración  me dijo que tal vez no lo iba a lograr, ya que él era hispano y su inglés no era muy bueno, por lo tanto no le darían el trabajo.

La verdad, se me subió un poco el temperamento,  lo reprendí y le dije que cambiara la película  de derrota que se había hecho, que renovara su pensamiento o de lo contrario seguiría por el resto de su vida sin trabajo, viviendo en la mediocridad.

Saber que a muchos de nosotros nos sucede lo mismo que a este amigo, de hecho, me encuentro con personas que me dicen, !se lo dije Pastor! no me dieron el trabajo, se lo advertí que no me lo iban a dar. Parece que gozaran de la situación, como si se pusieran contentos por lo que les ha sucedido.