Con esta tecnología tan avanzada en que vivimos ya es casi imposible escondernos, nos están vigilando por todas partes, en donde quiera que estemos va a ver una cámara de televisión que nos está observando hasta nuestro más íntimo movimiento.
Vemos cámaras casi en todos los centros comerciales, en los estacionamientos, bancos y hasta en las calles principales en donde nos vigilan para aquellos que no cumplimos la ley y cometemos infracciones de tránsito. Hace unos días me pasó algo inesperado, me llegó a la casa una infracción porque me había pasado un semáforo en rojo, inmediatamente me fui a la policía para que me aclararan este asunto, ya que según mi conciencia no había cometido ninguna infracción. El policía fue muy amable conmigo, me ofreció un asiento para que yo mismo mirara el video y efectivamente había cometido el error, no había hecho el pare como lo manda la ley, podía hacer una izquierda pero tenía que parar y no lo hice. Mucho cuidado, tenemos que repasar la cartilla y seguir las instrucciones, ya que no nos podemos esconder.
De igual manera, muchas veces pensamos que nos podemos esconder de Dios y que El no nos ve, pero el Señor que todo lo sabe y todo lo ve, no necesita de cámaras de televisión para estarnos vigilando las 24 horas del día. Muchas veces cometemos cosas indebidas y somos tan ingenuos y pensamos que nadie nos está viendo, pero de nuestro Creador no nos podemos esconder. Como escribiera el salmista, Salmo 139,7: "A donde me iré de tu Espíritu, y a donde huiré de tu presencia. Si subiere a los cielos, allí estas tú, y si en el sol hiciere mi estrado , allí tu estás".
Recordemos la historia del profeta Jonás, cuando el Señor le ordenó ir a la cuidad de Ninive para que les anunciara que los iba a destruir porque estaba cansado de sus pecados y maldades y Jonás se levantó para huir de la presencia de Dios y se metió en las bodegas de un barco, pensando que Dios no lo vería, pero Dios hizo que lo arrojaran al mar y había preparado que un gran pez se lo tragase y allí estuvo por tres días y tres noches.
Qué triste, pero casi siempre actuamos de la misma manera, tratamos de escondernos y lo mismo hacemos en nuestros trabajos, cuando el jefe nos está mirando hacemos las cosas bien, pero una vez se ausenta, dejamos de trabajar, siendo que todo lo que hagamos deberíamos de hacerlo como para agradar a Dios y no a los hombres. En lugar de escondernos deberíamos de buscar constantemente estar en la presencia del Señor y así vamos a tener menos posibilidades de cometer actos en contra de su voluntad, nada queda oculto, todo tarde o temprano sale a la luz y no podemos tapar el sol con las dos manos. Empecemos este Nuevo año, siendo rectos ante los ojos de Dios, no pidamos tanto por bienes materiales, mas bien pidamos que nos dé sabiduría, recordando que el principio de toda sabiduría es el temor a Dios, entonces no tendremos que ocultarnos de nadie y no necesitaremos de cámaras de televisión para que nos estén vigilando, el Señor nos ve en todo momento. Acepte a Jesucristo como su Salvador. Dios me los bendiga.
Iglesia Bautista de la Trinidad, 508 Sand Av Apopka, Fl 32703. Tel: 407-814-7300, RevEnrique@earthlink.net.
Servicios: domingos a las 10:00 am y 6:00 pm. Miércoles a las 7:00 pm.
Sábados: Programa radial Los Treinta Minutos de Dios, emisora 1030 AM La Grande de 12:30 pm a 1:00 pm.