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Con esta tecnología tan avanzada en que vivimos ya es casi imposible escondernos, nos están vigilando por todas partes, en donde quiera que estemos va a ver una cámara de televisión que nos está observando hasta nuestro más íntimo movimiento.

Vemos cámaras casi en todos los centros comerciales, en los estacionamientos, bancos y hasta en las calles principales en donde nos vigilan para aquellos que no cumplimos la ley y cometemos infracciones de tránsito. Hace unos días me pasó algo inesperado, me llegó a la casa una infracción porque me había pasado un semáforo en rojo, inmediatamente me fui a la policía para que me aclararan este asunto, ya que según mi conciencia no había cometido ninguna infracción. El policía fue muy amable conmigo, me ofreció un asiento para que yo mismo mirara el video y efectivamente había cometido el error, no había hecho el pare como lo manda la ley, podía hacer una izquierda pero tenía que parar y no lo hice. Mucho cuidado, tenemos que repasar la cartilla y seguir las instrucciones, ya que no nos podemos esconder.

De igual manera, muchas veces pensamos que nos podemos esconder de Dios y que El no nos ve, pero el Señor que todo lo sabe y todo lo ve, no necesita de cámaras de televisión para estarnos vigilando las 24 horas del día. Muchas veces cometemos cosas indebidas y somos tan ingenuos y pensamos que nadie nos está viendo, pero de nuestro Creador no nos podemos esconder. Como escribiera el salmista, Salmo 139,7: "A donde me iré de tu Espíritu, y a donde huiré de tu presencia. Si subiere a los cielos, allí estas tú, y si en el sol hiciere mi estrado , allí tu estás".