Ha llegado el momento más alegre del año en donde celebramos el nacimiento de nuestro salvador Jesucristo, quien viniera a este mundo con el único objetivo de venir a morir por todos nosotros, para que se cumpliera el plan de salvación que Dios tenía para toda la humanidad desde su existencia.
Desafortunadamente la hemos convertido en algo netamente comercial y mundano como es el intercambio de regalos que practicamos todos. Posiblemente todos celebraremos en familia nuestra fiesta en donde el que debería de ser el invitado de honor, estará ausente, ya que no lo dejaremos entrar. Habrá regalos para todos, abrazos y muy buenos deseos de unos con otros, pero al anfitrión lo dejaremos a un lado como si no existiera. Recordemos que sin Jesucristo esta gran celebración no tendría sentido.
Deberíamos de estar pensando en darle el único regalo que el quiere y desea como es el de recibirlo como nuestro Salvador. Después de tanto tiempo muchos de nosotros nos rehusamos a recibirlo en nuestras vidas y en nuestros corazones a sabiendas que su segunda venida está por llegar. Que no nos encuentre desprevenidos y que no nos vaya a pasar como en el tiempo de Noé, que vino el diluvio, las puertas del arca se cerraron y todos perecieron.
Hagamos de esta Navidad lo que verdaderamente es y empecemos a ser ejemplo de integridad y fidelidad con quien vino a dar su vida a cambio de la nuestra, para que un día alcancemos la vida eterna y disfrutemos de su presencia por el resto de la eternidad. Recordemos lo que nos dicen las escrituras en Juan 3, 16 "De tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito Jesucristo para que todo aquel que en el crea no se pierda, mas tenga la vida eterna".
Algo tan importante que los profetas desde mucho antes, inspirados por el Espiritu Santo, escribieron sobre su llegada. Nos enseñaron su lugar de su nacimiento, en Belén de Judá, nos instruyeron que nacería de una virgen, que antes de nacer sería perseguido y sabemos como el Rey Herodes, mandó a matar a todos los niños menores de dos años que habían en Belén y en todos sus alrededores, quería destruir y matar al Salvador del mundo y desafortunadamente este rechazo todavía continúa y su Nombre, nombre sobre todo nombre es motivo de desprecio, burla y rechazo por muchos de nosotros. Pero gracias a Dios como dicen las escrituras, "El cielo y la tierra pasarán pero mis palabras no pasarán" y todas las profecías se cumplieron al pie de la letra y se seguirán cumpliendo.
Deberíamos de seguir el ejemplo de Juan el Bautista nacido de una mujer despreciada por la sociedad por ser estéril, pero Dios le concedió el privilegio de dar a luz a quien fuera el mensajero de nuestro redentor Jesucristo quien de su propia boca decía. Anunciemos y enseñemos a otros para que en esta Navidad también reciban a Jesucristo como su Salvador.
RevEnrique@earthlink.net
Ha llegado el momento más alegre del año en donde celebramos el nacimiento de nuestro salvador Jesucristo, quien viniera a este mundo con el único objetivo de venir a morir por todos nosotros, para que se cumpliera el plan de salvación que Dios tenía para toda la humanidad desde su existencia.
Desafortunadamente la hemos convertido en algo netamente comercial y mundano como es el intercambio de regalos que practicamos todos. Posiblemente todos celebraremos en familia nuestra fiesta en donde el que debería de ser el invitado de honor, estará ausente, ya que no lo dejaremos entrar. Habrá regalos para todos, abrazos y muy buenos deseos de unos con otros, pero al anfitrión lo dejaremos a un lado como si no existiera. Recordemos que sin Jesucristo esta gran celebración no tendría sentido.
Deberíamos de estar pensando en darle el único regalo que el quiere y desea como es el de recibirlo como nuestro Salvador. Después de tanto tiempo muchos de nosotros nos rehusamos a recibirlo en nuestras vidas y en nuestros corazones a sabiendas que su segunda venida está por llegar. Que no nos encuentre desprevenidos y que no nos vaya a pasar como en el tiempo de Noé, que vino el diluvio, las puertas del arca se cerraron y todos perecieron.
Hagamos de esta Navidad lo que verdaderamente es y empecemos a ser ejemplo de integridad y fidelidad con quien vino a dar su vida a cambio de la nuestra, para que un día alcancemos la vida eterna y disfrutemos de su presencia por el resto de la eternidad. Recordemos lo que nos dicen las escrituras en Juan 3, 16 "De tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito Jesucristo para que todo aquel que en el crea no se pierda, mas tenga la vida eterna".