Nacimiento de Jesucristo (FOTO:Fotolia)
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Ha llegado el momento más alegre del año en donde celebramos el nacimiento de nuestro salvador Jesucristo, quien viniera a este mundo con el único objetivo de venir a morir por todos nosotros, para que se cumpliera el plan de salvación que Dios tenía para toda la humanidad desde su existencia.

Desafortunadamente la hemos convertido en algo netamente comercial y mundano como es el intercambio de regalos que practicamos todos. Posiblemente todos celebraremos en familia nuestra fiesta en donde el que debería de ser el invitado de honor, estará ausente, ya que no lo dejaremos entrar. Habrá regalos para todos, abrazos y muy buenos deseos de unos con otros, pero al anfitrión lo dejaremos a un lado como si no existiera. Recordemos que sin Jesucristo esta gran celebración no tendría sentido.

Deberíamos de estar pensando en darle el único regalo que el quiere y desea como es el de recibirlo como nuestro Salvador. Después de tanto tiempo muchos de nosotros nos rehusamos a recibirlo en nuestras vidas y en nuestros corazones a sabiendas que su segunda venida está por llegar. Que no nos encuentre desprevenidos y que no nos vaya a pasar como en el tiempo de Noé, que vino el diluvio, las puertas del arca se cerraron y todos perecieron.

Hagamos de esta Navidad lo que verdaderamente es y empecemos a ser ejemplo de integridad y fidelidad con quien vino a dar su vida a cambio de la nuestra, para que un día alcancemos la vida eterna y disfrutemos de su presencia por el resto de la eternidad. Recordemos lo que nos dicen las escrituras en Juan 3, 16 "De tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito Jesucristo para que todo aquel que en el crea no se pierda, mas tenga la vida eterna".