Espiritualidad (FOTO:Suministrada)
La espiritualidad es una parte muy importante en nuestras vidas. La religión organizada es sólo una parte de la espiritualidad de cada individuo. El concepto de la espiritualidad incluye también el amor y el respeto a uno mismo, a nuestro prójimo y la naturaleza que nos rodea. Es a través de la espiritualidad que aprendemos a amarnos ay aceptarnos a nosotros mismos. La espiritualidad nos ayuda a conectarnos tanto con Dios como con otros seres humanos.
Como padres podemos ayudar a nuestros hijos a desarrollar una relación personal con el Poder Superior. Dios, Jesús, Espíritu Santo Jehová, Yahvé, Alá, Buda son nombres que las diferentes religiones le dan a ese Poder Superior.
Algunas actividades que los padres podemos llevar a cabo para ayudar a nuestros hijos a desarrollar su concepto de espiritualidad y para fortalecer la nuestra son:
Ayudarlos a desarrollar fe en cosas cuya existencia posiblemente no puedan ser comprobadas científicamente. Discutir con ellos que la parte espiritual de cada uno de nosotros está conectada con el mundo que nos rodea.
Llevar a nuestros hijos a la iglesia o templo de nuestra preferencia. Discutir con ellos las prácticas y símbolos de las diferentes religiones, tales como la oración, la Cruz, la Estrella de David, etc.
Ayudarlos a respetar y aceptar a personas de diferentes creencias religiosas. Es necesario que recordemos que si deseamos que otros respeten nuestras creencias, debemos respetar las de ellos.
Enseñarles los principios espirituales que necesitamos practicar día a día, tales como el valor, la compasión, la paciencia, la amistad, la lealtad, la fe y por supuesto no podemos olvidar el perdón.
Ayudarlos a desarrollar la habilidad de amarse a sí mismos, a sus familiares y a su comunidad. Podemos ayudarlos a desarrollar esta habilidad enfatizando sus cualidades positivas en vez de señalar todo lo que hacen mal.
Enseñarles a apreciar, cuidar y respetar la naturaleza y demás seres vivientes (animales, árboles, plantas, etc.)."
Enseñarles la importancia de ayudar a personas que son menos afortunadas, ya sea con dinero, alimentos, ropa o trabajo voluntario.
Ayudarlos a apreciar y agradecer las bendiciones que han recibido y a ver los obstáculos, dificultades o adversidades como lecciones que nos ayudan a crecer espiritualmente. Podemos utilizar situaciones que le ocurren a otras personas para ayudar a nuestros hijos a desarrollar la habilidad de ponerse en el lugar de esas personas, esto se conoce como empatía. Haciendo esto, sin criticar o sermonear, los podemos ayudar a reconocer cuan afortunados son.
Al acercarse las fiestas navideñas celebremos demostrándoles que los mejores regalos no pueden ser comprados, démosles el regalo de una vida llena de espiritualidad.
Si desea más información sobre este tema y los programas de ayuda pueden llamar a Eva Pagán Hill, LMHC, Administradora Clínica del Proyecto Nueva Vida del Centro Para Vivir Una Vida Libre de Drogas al 407-245-0014 ext. 265.
La espiritualidad es una parte muy importante en nuestras vidas. La religión organizada es sólo una parte de la espiritualidad de cada individuo. El concepto de la espiritualidad incluye también el amor y el respeto a uno mismo, a nuestro prójimo y la naturaleza que nos rodea. Es a través de la espiritualidad que aprendemos a amarnos ay aceptarnos a nosotros mismos. La espiritualidad nos ayuda a conectarnos tanto con Dios como con otros seres humanos.
Como padres podemos ayudar a nuestros hijos a desarrollar una relación personal con el Poder Superior. Dios, Jesús, Espíritu Santo Jehová, Yahvé, Alá, Buda son nombres que las diferentes religiones le dan a ese Poder Superior.
Algunas actividades que los padres podemos llevar a cabo para ayudar a nuestros hijos a desarrollar su concepto de espiritualidad y para fortalecer la nuestra son:
Ayudarlos a desarrollar fe en cosas cuya existencia posiblemente no puedan ser comprobadas científicamente. Discutir con ellos que la parte espiritual de cada uno de nosotros está conectada con el mundo que nos rodea.
Llevar a nuestros hijos a la iglesia o templo de nuestra preferencia. Discutir con ellos las prácticas y símbolos de las diferentes religiones, tales como la oración, la Cruz, la Estrella de David, etc.
Ayudarlos a respetar y aceptar a personas de diferentes creencias religiosas. Es necesario que recordemos que si deseamos que otros respeten nuestras creencias, debemos respetar las de ellos.
Enseñarles los principios espirituales que necesitamos practicar día a día, tales como el valor, la compasión, la paciencia, la amistad, la lealtad, la fe y por supuesto no podemos olvidar el perdón.
Ayudarlos a desarrollar la habilidad de amarse a sí mismos, a sus familiares y a su comunidad. Podemos ayudarlos a desarrollar esta habilidad enfatizando sus cualidades positivas en vez de señalar todo lo que hacen mal.