Hora de agradecer las bendiciones. (FOTO:Suministrada)
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La mayoría de nosotros caemos en el gran error o vicio de siempre estar hablando de lo negativo de las cosas; nos concentramos casi siempre en los defectos y dejamos pasar siempre las cualidades y las cosas buenas; tenemos el defecto de quejarnos por todo.

Siempre que hablo con alguien, se está quejando de algo, malo porque tiene trabajo, malo porque está lloviendo, malo porque está comiendo, malo por todo y de tanto estar hablando negativamente, nos perdemos de las bendiciones que el Señor nos ha dado; cada vez que alguien viene a hablarme de todas estas cosas negativas lo que primero les aconsejo es que no se quejen tanto y más bien den gracias de todo lo que nuestro Dios nos da y que en lugar de estar renegando le dé gracias por el trabajo que tiene, por la salud que Dios le ha dado, por un nuevo día de vida, etcétera.

Muchas veces las personas vienen a mí para que ore por ellas porque no tienen trabajo y de hecho oramos juntos y cuando obtienen el trabajo, no han pasado dos semanas y ya se están quejando porque no tiene tiempo de descansar, y muchas veces expresándose con palabras feas de la bendición que Dios les ha dado.

Nuestra vida sería muy diferente en donde fuéramos más agradecidos y siempre estuviéramos hablando de las cosas buenas que nos pasan; visito todas las semanas los hospitales y oro con las personas que se encuentran enfermas y siempre les llevo palabras de aliento y los motivo a que le den gracias a Dios, sin interesar la situación que están pasando y muchas de ellas, y me dicen que sienten un gran alivio cuando comienzan a dar gracias y alabar a nuestro Dios.