Elije el mejor plan de financiamiento educativo. (Foto: Vista Magazine)
Nada hace sentir más orgulloso a un padre que saber que su hijo ha sido aceptado en su college preferido, la realización de un sueño y el principio de un futuro prometedor.
Pero con los costos de la educación universitaria cada día más caros, ¿de dónde sacas los recursos para financiar lo que podría ser uno de los gastos mayores de toda tu vida?
Un college público de cuatro años cuesta alrededor de $6,000 ó $7,000, y el mismo tiempo en una universidad privada cuesta un promedio de $24,000 anuales.
Afortunadamente, en la actualidad los padres tenemos a nuestra disposición, entre otros, cuatro buenos recursos que nos permiten ahorrar con ese objetivo:
Cuentas de Ahorro Coverdell — Ofrece créditos fiscales para pagar costos universitarios y permite contribuciones de hasta $2,000 anuales (por cada hijo menor de 18 años), para familias con ingresos de hasta $190,000 por año.
Las ganancias son libres de impuestos si se utilizan para gastos de educación. Este plan es transferible a otro beneficiario, cualquier pariente puede hacer contribuciones y puede usarse para pagar desde la primaria hasta la universidad, aunque no está disponible para familias de altos ingresos y sus fondos deben usarse antes de que el estudiante cumpla 30 años. Lo peor—si sacas el dinero y no lo usas para costear gastos académicos, pagarás duras penalidades.
Planes de Matrícula Pre-pagada — Usualmente admiten contribuciones de $15,000 a $30,000 anuales y permiten pagar a los precios de hoy la futura matrícula universitaria de tu hijo. Sus ganancias crecen gracias a créditos fiscales, y los retiros son libres de impuestos si el dinero se usa para gastos universitarios. El estudiante inscrito tiene que asistir a una universidad estatal.
Planes 529 de ahorros — Están regulados por los gobiernos de cada estado, pero el límite de contribución está basado en el costo estimado de 4 años de estudio (o dos años adicionales para una maestría) en universidades estatales. Sus dividendos son libres de impuestos federales, y sus límites son establecidos según el costo de la universidad, no los ingresos anuales familiares. Pueden usarse para pagar por cualquier universidad en Estados Unidos, y en algunas en el extranjero. Los fondos deben usarse exclusivamente para gastos universitarios.
Antes de elegir cualquiera de ellos, infórmate bien sobre cuál es el más conveniente, según tus necesidades, ingresos y requisitos.
Nada hace sentir más orgulloso a un padre que saber que su hijo ha sido aceptado en su college preferido, la realización de un sueño y el principio de un futuro prometedor.
Pero con los costos de la educación universitaria cada día más caros, ¿de dónde sacas los recursos para financiar lo que podría ser uno de los gastos mayores de toda tu vida?
Un college público de cuatro años cuesta alrededor de $6,000 ó $7,000, y el mismo tiempo en una universidad privada cuesta un promedio de $24,000 anuales.
Afortunadamente, en la actualidad los padres tenemos a nuestra disposición, entre otros, cuatro buenos recursos que nos permiten ahorrar con ese objetivo:
Cuentas de Ahorro Coverdell — Ofrece créditos fiscales para pagar costos universitarios y permite contribuciones de hasta $2,000 anuales (por cada hijo menor de 18 años), para familias con ingresos de hasta $190,000 por año.
Las ganancias son libres de impuestos si se utilizan para gastos de educación. Este plan es transferible a otro beneficiario, cualquier pariente puede hacer contribuciones y puede usarse para pagar desde la primaria hasta la universidad, aunque no está disponible para familias de altos ingresos y sus fondos deben usarse antes de que el estudiante cumpla 30 años. Lo peor—si sacas el dinero y no lo usas para costear gastos académicos, pagarás duras penalidades.
Planes de Matrícula Pre-pagada — Usualmente admiten contribuciones de $15,000 a $30,000 anuales y permiten pagar a los precios de hoy la futura matrícula universitaria de tu hijo. Sus ganancias crecen gracias a créditos fiscales, y los retiros son libres de impuestos si el dinero se usa para gastos universitarios. El estudiante inscrito tiene que asistir a una universidad estatal.