El chocolate VALOR se elabora en España desde 1881. EFE]
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MIAMI, Florida.— Negro intenso y almendrado, con leche, amargo o blanco, el delicioso chocolate (chocolatl, que ya utilizaban mayas y aztecas) es, sin duda, el rey de los dulces, y su magia negra hechiza los corazones de sus adeptos.

Al remate de los postres, para aliviar el estrés del trabajo, a la salida del cine o en el desayuno, son pocos los estadounidenses que se resisten al chocolate y sus mil y una variedades tentadoras.

Los estadounidenses consumen una media de tres veces más chocolate per cápita que los europeos por año, lo que explica que se haya ido imponiendo como objeto de placer y deseo en restaurantes, tiendas gourmet y supermercados.

Gran parte de la "negra culpa" la tienen los maestros reposteros, esa suerte de modernos nigromantes de la dulcería que han transformado los usos del chocolate en un arte de imaginativa y delicada elaboración.

Además, las estanterías de los supermercados ofertan hoy un despliegue mareante de todo tipo de tabletas de chocolate: orgánico y natural, negro sin azúcar, relleno de frambuesa o dulce de leche, con una proporción de cacao de hasta el 80%, etcétera.

Los "chocoadictos" miden, saborean las diferentes calidades con el convencimiento de que la vida es un mal cuarto de hora repleto de minutos exquisitos de chocolate.

Mucho deben los amantes del chocolate a esa obra maestra dirigida por Tim Burton y protagonizada por Johnny Depp, Charlie and the Chocolate Factory, repleta de magia, entusiasmo y color.

Adentrarse en la historia de la familia propietaria de Chocolates VALOR, fundada en 1881 en Villajoyosa (Alicante, España) produce una sensación similar.

Son ya cinco generaciones de maestros chocolateros los que han hecho del cacao y de su calidad el "valor" cardinal de la familia.