Las organizaciones sin fines de lucro son una pieza clave en el crecimiento de las comunidades de bajos recursos. A través de ellas se canalizan servicios gubernamentales vitales, y ellas son quienes mejor conocen las necesidades de la gente que atienden. La confianza y la responsabilidad son valores claves para el funcionamiento de estas organizaciones.

La Asociación de Organizaciones Comunitarias para una Reforma Ahora (ACORN) está en problemas al quedar al descubierto una falta de responsabilidad.

Un par activistas conservadores idearon y filmaron un burdo engaño en el que cayeron varios representantes de ACORN. Ni siquiera el argumento de la trampa puede justificar el que empleados de ACORN en las oficinas de Brooklyn, Baltimore, Washington y San Diego aconsejen sobre cómo proteger la prostitución, engañar a la Oficina de Recaudación de Impuestos y en cómo traer a Estados Unidos a jovencitas de El Salvador para ejercer la prostitución.

Quedó al descubierto el descontrol actual de una organización que sabía que estaba en el ojo del huracán después de haberse conocido que algunos empleados de ACORN llenaron irresponsablemente formularios para inscribir votantes.

Inquieta la imagen que deja este incidente en el sector de las organizaciones comunitarias, donde hay operadores que realizan una labor excelente con componentes de evaluación y análisis de impacto directo. Hay muchas grupos sin fines de lucro que tienen estos controles y los utilizan con eficiencia.

Este escándalo ha hecho que ACORN pierda el contrato para trabajar con la Oficina del Censo y que se le estén quitando fondos federales que recibía.

de investigación.

ACORN es la responsable final de la situación en que se encuentra y eventualmente deberá hacer una exhaustiva revisión para decidir su futuro.