Los hispanos en Estados Unidos siempre demostraron orgullo por su herencia. Por eso no extrañó cuando en 1968 el presidente Lyndon B. Johnson declaró la semana de la Herencia Hispana y 20 años después el presidente Ronald Reagan amplió la celebración a un mes, del 15 de septiembre al 15 de octubre.
La celebración de la Herencia Hispana 2009 encuentra a los latinos ante desafíos urgentes: la mejoría de la economía —una prioridad que surge en las encuestas— y una reforma de las leyes de inmigración.
Los hispanos en Estados Unidos son 46.9 millones y representan el 15 por ciento de la población del país, según las cifras del Censo actualizadas hasta julio del 2008. Son la primera minoría y, demográficamente, el segmento de mayor crecimiento. En las Américas, solamente México tiene más habitantes hispanos que Estados Unidos.
Hasta ahora han fracasado en el Congreso los intentos de reformar las leyes de inmigración con el fin de hallar una vía de legalidad para la población de indocumentados, que según estimaciones sumaría de 8 a 12 millones de personas.
Entre las propuestas de reforma hay una de particular relevancia: es la que afecta a muchos jóvenes hispanos que se están graduando de escuela superior y ven truncado su acceso a la universidad por su condición de indocumentado. Se trata del llamado DREAM Act.
Por eso las marchas que se organizaron la semana pasada en Apopka y en otras ciudades de Florida y el país. Estos muchachos tienen un sueño loable; esperamos que los legisladores los escuchen.




