MANIFESTANTES exigen la reinstalación de los empleados públicos en una marcha la semana pasada en San Juan. (Foto: AP)
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El gobernador Luis Fortuño afirmó que el gobierno operó normalmente a pesar de que decenas de miles de puertorriqueños asistieron el jueves pasado a una protesta para rechazar los despidos de más de 20.000 empleados públicos.

La convocatoria paralizó las escuelas públicas y los autobuses del transporte colectivo y en las agencias gubernamentales la asistencia de trabajadores y público fue mínima.

Según el mandatario, "hay que felicitar a todas las partes que tuvieron algo que ver con esto porque pudo haber la expresión democrática y la mayoría del pueblo también pudo ir a trabajar. Todo el mundo pudo hacer su vida", según declaraciones del Gobernador.

Mofa

El secretario de Estado, Kenneth McClintock, se mofó de quienes aseguran que en el paro participaron hasta 100.000 personas. "Estaba usando estupefacientes posiblemente", pues según su apreciación el lugar en donde se reunieron los manifestantes tendría capacidad para un máximo de 15.000 personas.

El secretario de la Gobernación, Marcos Rodríguez Ema, advirtió poco después de concluir la manifestación que ésta no tendría ningún efecto en revertir los despidos de los más de 20.000 empleados públicos.

"Si lo que se pide es legislación para revertir los despidos, la respuesta inequívocamente es no", dijo Rodríguez Ema a periodistas.

El titular de la Gobernación resaltó que, el día del paro, el gobierno abrió todas sus dependencias, las instalaciones portuarias funcionaron con normalidad y sólo "hubo un efecto económico en menor grado en algunas partes de San Juan".

El secretario general del gubernamental Partido Nuevo Progresista, Hugo Pérez, le restó importancia al paro general, y afirmó que los activistas "hicieron el ridículo" al afectar la empresa privada "que nada tiene que ver con los despidos".