Así ocurre con el Coupé de la Serie 1 y su versión 135i, todo un M, que mantiene la grafía oculta, porque el fabricante le ha dado el apellido de su división deportiva Motorsport, a pesar de sus elevadas prestaciones de motor y dinámicas, capaces de poner en apuros al selecto M3, con su V8 y más de 400 CV de potencia.
La prueba de este 135i, que fue coincidente con la del exclusivo M3, dejó esta conclusión. El M3 tiene en su contra un mayor peso, un mayor volumen y una distancia entre ejes superior, y un motor que reacciona con más tardanza que el seis cilindros lineales. El resultado final es una menor agilidad en la conducción deportiva.
Quien busque sensaciones y diversión tiene una elección mejor y económicamente más interesante en el 135i Coupé, que por su arquitectura es, además, un coche quizá aún más exclusivo que el de la serie 3.
AtrevidoLa arquitectura Coupé de este Serie 1 es original, hasta atrevida, a la que es necesario acostumbrarse porque se desmarca de las soluciones conocidas utilizadas para convertir los hatchback en sedanes deportivos.
La trasera es la que da el carácter de exclusividad en este modelo, que esconde, además, un maletero de grandes dimensiones, del que carecen las variantes de 3 y 5 puertas. El resto del volumen interior da cobijo a cuatro pasajeros, a dos muy cómodamente y a otros dos algo más ajustados en las dos plazas traseras, a las que se accede con cierta dificultad después de desplazar los asientos delanteros.
Un kit aerodinámico M especifico da una personalidad distinta al frontal y a la trasera de esta versión, que adquieren más volumen con los aditamentos eme. El aspecto comunica lo que es, un coche de altísimas prestaciones que debería llevar la grafía M1 en la trasera, a no ser que el fabricante nos reserve una sorpresa para más adelante.
Bajo los pasos de rueda se esconden dos medidas de ruedas distintas para las delanteras y traseras, éstas más anchas por ser las de tracción.
La cabinaLa cabina es casi idéntica a la del resto de los Serie 1. Dos butacas delanteras que sujetan muy bien a los ocupantes cuando el coche se mueve en curva, y dos plazas traseras independientes con una eficacia similar. El acceso a la zona trasera puede ser un problema para determinadas tallas, por no es generoso de dimensiones.
Sin embargo, el maletero es más capaz de lo que cabe esperar de un coche de estas dimensiones. Es aprovechable, aunque la línea de la boca de acceso es algo elevada y obliga a realizar un esfuerzo extra en la subida del equipaje.
Tras el examen de la estética y la funcionalidad de la cabina de esta variante coupé de la Serie 1, el análisis de la mecánica nos introduce en una ingeniería aplicada de altísimo nivel que se traduce en una capacidad prestacional que nadie iguala, salvo la tecnologia orientada a la competición.
El esquema de la suspensión, con un eje posterior de cinco brazos de sofisticación inusual en el segmento de los compactos, y el chasis, 15 milimetros más bajo en esta configuración del kit M, y todo ello combinado con una elección de neumáticos más anchos en la parte trasera, por ser la de tracción, que los del eje delantero, se traduce en una pisada equiparable a la de un coche de carreras.
La transferencia de la potencia al suelo, lograda también a base de un control de tracción bien ajustado que puede ser desconectado, es excelente. La desconexión de las ayudas electrónicas y permite disfrutar, en circuito, de las posibilidades de conducción deportiva que siempre ofrece la propulsión trasera.













