EL ENVÍO DE REMESAS a México está sufriendo un declive mayor al pronosticado por los analistas. / EFE
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Miles de familias del país empobrecen su vida con   dieta a base de  frijol, pastas y café, así como por remates bienes inmuebles, instrumentos para la labranza de tierra o en utilizar préstamos con agiotistas ante la falta de ingreso de las remesas que se habían convertido en un modo de sobrellevar la vida económica.

La situación de las divisas familiares, reportada trimestralmente por el  Banco de México (Banxico), se fue a pique durante septiembre con una baja de 17.57% respecto al mismo lapso de 2008.

Fue la caída de divisas mensual más pronunciada en los últimos 13 años desde que ese organismo comenzó la contabilidad  en 1996: se redujeron a 1742 millones de dólares, cuando en igual mes del año anterior sumaron 2113 millones de dólares. Un descenso del 17.57%.

Con respecto a la suma de los primeros nueve meses del 2009, las remesas —segunda fuente de ingresos por divisas después del petróleo— cayeron 13.40% con envíos entre enero y septiembre por 16 434 millones de dólares, cuando en el mismo período del 2008 fue de 18 977 millones de dólares; es decir, 2.5 millones de dólares menos.

Desde 1996 y hasta 2007, en los meses de agosto, las remesas presentaban tasas positivas de crecimiento de uno y hasta dos dígitos.

Los mexicanos enviaban a sus familias un promedio de 283 dólares mensuales; sin embargo, explicó el Banco de México, en los últimos meses han registrado una tendencia a la baja debido a la contracción registrada en la economía de Estados Unidos —donde radican casi 12 millones de mexicanos— y, sobre todo, en el sector de la construcción.

El escenario coincide con un mal entorno nacional que los analistas califican como "grave" por la falta de opciones. "El problema es que no hay otras vías para hacerse de recursos aquí en el país", señaló García Zamora, de la Universidad de Zacatecas.