EN GUERRA. El presidente Felipe Calderón ha puesto a la policía y a los militares a darle batalla a los narcotraficantes en todo el país. Ahora ambos son atacados por las organizaciones criminales. / Associated Press
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La estrategia contra del crimen organizado que implementó el presidente Felipe Calderón tan pronto inició su mandato en diciembre de 2006 ha fracasado debido a que sólo se ha enfocado en los decomisos de droga y armas y capturar a capos, sin atacar su estructura financiera ni la narcopolítica.

Explicación de la violencia

La conclusión a la que llegaron expertos en seguridad nacional y combate al crimen organizado a nivel mundial explica de esta manera el incremento de la violencia que durante la actual administración se ha desatado y que incluye decapitaciones, torturas, secuestros y asesinatos en masa.

"Es la experiencia de 107 países: si sólo le pegas a los capos, sin atacar la estructura patrimonial ni la protección política lo que sucede es una paradoja: agregas más soldados, más fiscales y policías y los grupos criminales agregan más patrimonio a la corrupción", comenta Edgardo Buscaglia, asesor de la ONU y académico del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

"Esto genera una escalada mayor de violencia, más y más violencia porque los criminales responden con sobornos a funcionarios de más alto nivel para protegerse las acciones del Estado", agrega.

‘Infiltración’

Sucede en Líbano, Pakistán, Colombia… y ahora en México: su nivel de presencia operativa se basa en la infiltración en el gobierno, en la "feudalización", con la compra de funcionarios: gobernadores, alcaldes, policías; metiendo dinero en las campañas para comprometerlos.

"Para que funcione este carro tiene que tener cuatro llantas, cuatro combates: a los capos, a los brazos armados, sus finanzas y sus políticos", destaca Buscaglia.

¿Atacar los dineros del narcotráfico sería atentar contra la economía nacional?

Jorge Santillán, analista del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, considera que sí: "México vive de tres grandes billetes verdes: el petróleo, las remesas y la droga".

Buscaglia concluye que no sólo se afectarían las finanzas sino también los intereses políticos: si se ataca esta área muchas empresas mexicanas y de otros países van a caer en las redadas y a través de estas compañías se van descubrir los vínculos con los funcionarios.

Costo político

"Para cualquier presidente tiene un costo político muy alto porque tienen que atacar a los actores con los cuales tiene que negociar para gobernar: atacar a esas áreas es mucho más complicado", puntualiza.

Pedro Isnardo de la Cruz, especialista en temas de narcotráfico de la Universidad Nacional Autónoma de México, considera que el "fracaso" de la lucha contra el tráfico de estupefacientes radica en la simulación de Calderón: es un teatro para tranquilizar a la inversión extranjera y privada y para reivindicar su liderazgo en la presidencia.

"¿Por qué no se ha incluido en la lucha a la Secretaría de Hacienda y a los bancos para rastrear lavado de dinero y por qué no se le exige más al gobierno estadounidense para más cooperación?", pregunta.

¿Debilidad?

El analista y periodista Jorge Fernández Menéndez observa que sucede lo contrario: esta ola de violencia de los narcos se genera porque las organizaciones criminales están, pese a su aparente fortaleza, resquebrajándose.

"No es una novedad, pasó en Colombia", apunta. "La gente de Pablo Escobar, en la misma medida en que se debilitaba o perdía espacio, iba incrementando la violencia, pasando de los asesinatos de policías y funcionarios a la toma de la Suprema Corte de Justicia y, finalmente al estallido de carros bomba y la escalada de secuestros. Pero no era una demostración de fortaleza sino de debilidad".