El año pasado, el gobierno de Estados Unidos destinó unos 450 mil millones de dólares en beneficios de Medicare, pero se calcula que unos 60 mil millones pagados por los beneficiarios fueron consecuencia de algún fraude.
Así lo reconoció la secretaria de Salud y Servicios Humanos, Kathleen Sebelius, durante una junta editorial con La Opinión, en la cual explicó el compromiso de su oficina para prevenir y acabar con las prácticas fraudulentas.
Aunque algunos casos, dijo, puedan deberse a errores de cálculo en los que se le facturó al paciente lo que no se debía, el gobierno no tiene dudas de que en este programa se están llevando a cabo prácticas ilícitas.
"En un programa que cuesta 450 mil millones de dólares, si podemos eliminar aunque sea el 3% ó 4% de actividades fraudulentas, o el 3% ó 4% del dinero malgastado, estamos hablando de una cantidad seria", dijo Sebelius.
La funcionaria, de visita en Los Ángeles, sostendrá hoy en esta ciudad junto al procurador general, Eric Holder, un simposio en el que participarán varias agencias federales, estatales, locales y proveedores para prevenir el fraude en Medicare.
En 2009 participaron alrededor de 43 millones de personas en este programa de beneficios médicos.
De acuerdo con Peter Budetti, administrador delegado en el programa de integridad del Centro para los Servicios de Medicare y Medicaid, el fraude se debe a "pagos inapropiados", bien por medicinas o por servicios.
Para la secretaria de Salud se trata de "un crimen organizado" en el que quienes delinquen "cobran y huyen".
"Por encima del resto de problemas, lo que hemos visto en los últimos cinco o diez años es un nuevo elemento criminal completamente fraudulento: [los criminales] se establecen en Medicare, hacen sus operaciones, te cobran por cantidades muy altas de dinero y luego desaparecen", dijo Budetti.
"Cuando se trata de un sistema grande de hospitales o una compañía médica la que está involucrada en el fraude, tenemos tiempo para investigar y recuperar el dinero", agregó Budetti, pero cuando quienes cometen el abuso desaparecen "no podemos ir detrás de ellos y recuperarlo".
De las llamadas reportadas por los ciudadanos el año pasado a la línea (800) MEDICARE, más de 30 mil terminaron en investigaciones por sospechas del fraude al programa de beneficios de salud.
Este tipo de delitos, citó Budetti, "se está expandiendo" pero la nota positiva es que, con la reforma de salud aprobada existen herramientas importantes para detener las prácticas de quienes operan ilegalmente, así como para no pagar las facturas que reclaman.
Según Sebelius, el gobierno está estableciendo un sistema para compartir información entre las diferentes ciudades del país, teniendo en cuenta a las fuerzas del orden, ya que se trata de "operaciones criminales muy sofisticadas que se concentran en un área, hacen millones de dólares y luego se mueven a otra ciudad".
Uno de los ejemplos citados por la secretaria de Salud es el de individuos que se hacen pasar por trabajadores autorizados que llegan a tocar a la puerta de "personas mayores para decirles que son elegibles para un cheque de 250 dólares si firman ‘aquí’, o le piden su tarjeta de Medicare".
"Lo estamos tomando muy en serio porque están robando del fondo general y de los contribuyentes", agregó Sebelius, quien aclaró que este tipo de prácticas delictivas no tiene nada que ver con indocumentados o la posibilidad de que este sector de la población pueda acceder a beneficios médicos.
Por otra parte, con la reforma de salud aprobada, el gobierno quiere garantizar que por cada dólar gastado en beneficios médicos, al menos 80 centavos vayan destinados a los servicios que recibe el paciente y no a enriquecer las compañías médicas; pero aun así, la mejor vigilancia, según la secretaria de Salud, sigue estando en el boca a boca.
"La comunicación de vecino a vecino es la mejor policía que tenemos en la calle para parar los abusos", indicó.