En las semanas siguientes se definirá si la largamente esperada y postergada reforma de inmigración estará en la agenda legislativa de este año.
Las reuniones sobre el tema en Washington D.C. han sido son numerosas y el cabildeo es intenso. Ahora ha llegado el momento del clamor popular.
Este próximo domingo, 21 de marzo, se realizará en Washington una marcha multitudinaria para abogar en favor de la aprobación en este año de una reforma de inmigración integral. Invitamos a todos a unirse en este esfuerzo, ya sea participando en la marcha mencionada o en los eventos que se realicen en las distintas ciudades del país con el mismo fin.
Es urgente cambiar las leyes de inmigración para que éstas se adapten a la realidad del siglo XXI. Estados Unidos necesita una legislación que tome en cuenta los aspectos de seguridad nacional, que estabilice la mano de obra estable que requiere el sector privado y dé tranquilidad a millones de trabajadores que por años han contribuido con sus impuestos y su labor a la grandeza de esta nación.
Una reforma integral que cubra estos tres aspectos es una causa justa que beneficiará a todos los estadounidenses.
Los demócratas y los republicanos en Washington están usando la creciente presión que existe en favor de la reforma como un arma para sumar puntos políticos con los latinos. Los demócratas dicen que el retraso se debe a que no hay suficiente respaldo republicano y a los republicanos parece que sólo les interesa recordar la promesa hasta ahora incumplida de Obama.
¡Basta! Los votantes latinos no son tontos y a su debido tiempo castigarán a quienes los manipulan.
Es hora de hacer acto de presencia exigiendo respeto, el fin de las persecuciones y una ley integral de inmigración.
Es un acto de política pública que beneficiará a la economía — tal como se ha demostrado en numerosos estudios— y regularizará a millones de familias que llevan tiempo luchando por integrarse a nuestra sociedad desde las sombras.
Hay muchos y muy buenos motivos para la reforma migratoria. Es el momento de salir de forma ordenada y respetuosa a demostrar que Estados Unidos es también nuestra casa, nuestro presente y nuestro futuro.
En las semanas siguientes se definirá si la largamente esperada y postergada reforma de inmigración estará en la agenda legislativa de este año.
Las reuniones sobre el tema en Washington D.C. han sido son numerosas y el cabildeo es intenso. Ahora ha llegado el momento del clamor popular.
Este próximo domingo, 21 de marzo, se realizará en Washington una marcha multitudinaria para abogar en favor de la aprobación en este año de una reforma de inmigración integral. Invitamos a todos a unirse en este esfuerzo, ya sea participando en la marcha mencionada o en los eventos que se realicen en las distintas ciudades del país con el mismo fin.
Es urgente cambiar las leyes de inmigración para que éstas se adapten a la realidad del siglo XXI. Estados Unidos necesita una legislación que tome en cuenta los aspectos de seguridad nacional, que estabilice la mano de obra estable que requiere el sector privado y dé tranquilidad a millones de trabajadores que por años han contribuido con sus impuestos y su labor a la grandeza de esta nación.
Una reforma integral que cubra estos tres aspectos es una causa justa que beneficiará a todos los estadounidenses.
Los demócratas y los republicanos en Washington están usando la creciente presión que existe en favor de la reforma como un arma para sumar puntos políticos con los latinos. Los demócratas dicen que el retraso se debe a que no hay suficiente respaldo republicano y a los republicanos parece que sólo les interesa recordar la promesa hasta ahora incumplida de Obama.
¡Basta! Los votantes latinos no son tontos y a su debido tiempo castigarán a quienes los manipulan.