La Universidad de Louisville en Kentucky anunció recientemente que los Institutos Nacionales de Salud (NIH), bajo el programa EUREKA (Exceptional, Unconventional Research Enabling Knowledge Acceleration), asignó $900,000 para un proyecto clinico sobre el autismo del Dr. Manuel F. Casanova, reconocido investigador de desórdenes del cerebro humano como el autismo, esquizofrenia y Desorden de Déficit de Atención (ADD).
Este prometedor tratamiento combina la estimulación magnética con terapia del comportamiento y su finalidad es aliviar los síntomas más devastadores del autismo.
Basado en un estudio preliminar se proyecta que la investigación ayudará a pacientes de autismo a enfocarse en terapias efectivas que les permitan desarrollar una interacción social adecuada.
Nuevo enfoque
Larry Cook, Vicepresidente Ejecutivo de la Universidad de Louisville, indica: "Este estudio se basa en descubrimientos realizados en esta universidad durante los pasados cinco anos y ofrece un nuevo tipo de esperanza a las personas con autismo. El mismo tiene el potencial de modificar la manera de pensar sobre el tratamiento del autismo".
El Dr. Casanova explica que "En vez de utilizar medicamentos para remediar las consecuencias o síntomas del autismo, nuestro enfoque es un tratamiento basado en un nuevo entendimiento sobre la función del cerebro".
La importancia y necesidad de este estudio es innegable. Generalmente, el autismo ha sido catalogado como un misterio, precisamente, porque hasta el presente la ciencia no ha podido identificar su causa o causas específicas. Pero la realidad es que el autismo no sólo afecta a los que lo sufren sino que trae tremendos retos y angustia al seno familiar. Los expertos estiman que, de 4 millones de niños nacidos cada año en Estados Unidos, alrededor de 24,000 serán eventualmente diagnosticados con autismo.
En busca de la causa
El desconocimiento de la causa de esta cruel enfermedad —que no discrimina entre raza, cultura o posición socioeconómica— produce gran ansiedad y frustración a los pacientes, familiares y a la comunidad científica. Algunos profesionales especulan que sus raíces son genéticas o ambientales, o una combinación de ambas. Otros teorizan que la causa radica en niveles anormales de neurotransmisores como la serotonina u otros en el cerebro.
El estudio del Dr. Casanova tiene gran relevancia debido a que sus hallazgos preliminares son alentadores. El equipo de investigadores de este estudio trazó una ruta de cómo las pequeñas fibras de tejido cerebral (células cerebrales minicolumnas) se desarrollan y conectan. Esta investigación sugiere que los defectos de las minicolumnas interfieren con el procesamiento de información debido a que la falta de un sistema de protección de sonido entre las minicolumnas produce una sobrecarga sensorial que aumenta la magnitud de los déficits comunicativos y sociales subyacentes. Esto afecta a las personas con autismo, dislexia y otros desórdenes lingüísticos.
No invasivo
El estudio piloto confirmó que, luego de que las personas con autismo reciben una baja frecuencia en el campo magnético localizado fuera del cráneo (proceso no invasivo), estos pacientes manifiestan menos descargas emocionales incontrolables —"tantrums" o comportamientos repetitivos— que son sintomáticos o resultados de la sobrecarga sensorial. Este proceso de estimulación magnética repetitiva a través del cráneo se conoce como "TMS". El mismo produce una corriente eléctrica que aumenta la habilidad de células específicas de proteger al cerebro de una sobrecarga sensorial en una región del cerebro.
El Dr. Casanova dice que "Los resultados de exámenes neurológicos y psicológicos, y la medida de actividad cerebral, nos dicen que ‘TMS’ ayuda con los síntomas más angustiosos de los pacientes de autismo. Creemos que el alivio de estos síntomas les ofrecerá la oportunidad de aprender a mejorar su adaptación social y reacción emocional".
En el estudio de prueba a realizarse con fondos del NIH los pacientes recibirán una mayor frecuencia de estimulación magnética y más del doble de sesiones administradas en el estudio piloto.
Por primera vez este tratamiento será pareado con análisis aplicado de comportamiento "ABA" para ayudar a los participantes a aprender y practicar métodos sociales apropiados de relacionarse con otras personas.
Este estudio utiliza un nuevo entendimiento de la conectividad innata del cerebro. El cerebro de una persona con un espectro de desorden de autismo está estructurado para hacer conexiones locales más cortas entre las minicolumnas en su procesamiento de información. El tratamiento "TMS" se enfoca en células de regiones específicas del cerebro y luego depende en la conectividad de las células en comunicar el cambio a otras regiones.
El Dr. Casanova señala que "Esta conectividad nos permite adiestrar o capacitar a otras regiones del cerebro de la persona con autismo a manejar el ruido que causa la sobrecarga sensorial sin sacrificar los talentos o capacidades que son el resultado de la estructura natural del cerebro".