Las tarjetas de crédito —que durante décadas nos han ayudado a gastar hasta por los codos y a meternos en tremendas deudas— tienen un rival, y nosotros un gran amigo: la tarjeta de débito. Con una debit card —que deduce el dinero directamente de tu cuenta corriente— no tienes el peligro de irte más allá del límite de lo que tienes en el banco. Pero también hay ciencia en la manera en que uses tu tarjeta de débito.
Si sigues estos "tips" podrás sacarle el mejor provecho y estar prevenido contra desventajas:
Las transacciones de débito que requieren que marques un número de identificación personal o PIN son más seguras que las que solo exigen tu firma. Las compras en la Internet son especialmente vulnerables a esto, donde no se pueden verificar las firmas. Aunque ya hay bancos cuyas tarjetas de débito solo pueden usarse por medio de un PIN, 20 millones de tiendas en 150 países aceptan las de Visa y MasterCard con solo una firma.
Muchas tarjetas de débito que favorecen la firma seducen a sus clientes con recompensas por ciertas cantidades de dinero gastado. Pero, realmente, ¿es tan gran ahorro esperar a gastarte $10,000 para que te den una tostadora de $60 al cabo de varios años? No busques una tarjeta de débito pensando en la recompensa que te ofrezca.
Hasta ahora, sólo Visa y MasterCard te dan, en sus tarjetas de débito, la misma protección de las de crédito en cuanto a transacciones fraudulentas. Es decir, si se te pierde una tarjeta de débito de Visa o MasterCard y alguien hace gastos indebidos con ella, tú no eres responsable de pagar estos gastos (que es una de las grandes ventajas de las tarjetas de crédito). Eso no sucede con otras tarjetas de débito que te exigen en esos casos un pago mínimo de $50… y si no les informas de tus pérdidas dentro de los primeros dos meses después de recibir tu estado de cuenta, ¡tendrás que pagarlo tú todo! Eso sí, si Visa considera que tu descuido fue lo que provocó el fraude, si estás pasado en tu pago a MasterCard, o si ya te ha sucedido lo mismo dos veces el año anterior, acabarás siendo responsable de pagarlo todo.
Una de las grandes ventajas de las tarjetas de débito es que en muchísimos sitios puedes usarlas, tras una compra, para obtener dinero en efectivo de tu cuenta. Además, te ahorras el cargo de hasta $2 que a veces te cobra el cajero automático.
Cuando te encuentres un comerciante que quiere cobrarte de más por "procesar" tu pago con tarjeta de débito, quéjate, cancela tu compra si no te complacen y vete con tu negocio a otra parte.
Si te interesan los reembolsos de dinero y puntos para compras por gastos realizados, y pagas religiosamente el saldo entero de tus deudas cada mes, es mejor que uses tu tarjeta de crédito en lugar de la de débito.
Guarda todos los recibos que te den por compras y anota los gastos en tu chequera, revisando con frecuencia tu saldo en el Internet o en el banco. Así sabrás exactamente el dinero que te queda en la cuenta y evitarás un sobregiro.









