Es fundamental que a la hora de comer o cenar el asiento sea cómodo, pero esto no significa que las sillas no sean decorativas.
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El diseño no está reñido con la comodidad y con la firmeza. Son frecuentes los males que ocasiona estar mal sentado y con una posición antinatural que va deteriorando la columna, el eje principal de nuestro cuerpo.

Desde que en 1925, Breuer causó una gran revolución en el mundo artístico del diseño de muebles al fabricar las primeras sillas y mesas con tubo de acero y creó su obra más conocida el sillón Wassily —en honor al artista y profesor de la Bauhaus Wassily Kandisky, fabricado con acero tubular niquelado—, la decoración en este tipo de mobiliario se abrió a un gran panorama imaginativo.

Pero las sillas no pueden ser un mero elemento decorativo, porque lo cierto es que mientras comemos o cenamos estamos sentados y una superficie cómoda es fundamental.

Líneas ligeras, colores impactantes, fundamentalmente aluminio o madera, siempre con respaldo, estos datos son los que definen los nuevos asientos para cualquier ámbito de la casa.

Butacas de estilo retro vestidas de diferentes colores gracias a la posibilidad que otorgan las fundas, es la propuesta de Ikea para esta temporada. Si además se trata de un asiento giratorio, mejor que mejor.

La tentación de obviar los brazos es lo más habitual cuando se trata de sillas de comedor o cocina, donde hay que ofrecer cierta distancia a todos los comensales para que no se sientan cohibidos y con miedo de invadir el espacio del contiguo.

En las cocinas pequeñas es una solución colocar taburetes altos para desayunar o comer. Si realmente es algo ocasional, se trata de una buena idea, pero especialmente si hay niños en la casa o las sobremesas son largas, no es la opción más adecuada.