Se ve bonito… pero ¡qué trabajo cuesta! Además de un mantenimiento constante, cultivar pasto tradicional trae graves consecuencias para la salud del planeta. En la actualidad, muchos propietarios e inquilinos que tienen que lidiar con el esfuerzo de mantener verde el pasto de sus propiedades buscan otras soluciones.
El paisajista y maestro en jardinería Steve Gerischer-Larkspur dedica gran parte de su tiempo a explicar las bondades de los jardines sin césped. El experto ejemplifica sus enseñanzas mostrando algunos de los tantos jardines que ha diseñado, como el que se encuentra en el Valle de San Gabriel, donde optó por plantas de Australia, Chile y el sur de África.
La propiedad se encuentra en una estrecha calle donde todos los jardines se parecen. Sólo el diseñado por el experto está cubierto por frondosas plantas de varias tipos y colores que alcanzan diferentes alturas y donde no hay un ápice de pasto. Las plantas están sembradas en una mullida alfombra orgánica que las nutre y protege de plagas.
A ese pequeño oasis llegan mariposas, colibríes e insectos benéficos que ayudan a mejorar la salud de las plantas y, sobre todo, del ambiente.
"Este jardín lo diseñé con plantas de clima mediterráneo que requieren un riego reducido y poco mantenimiento", explica el diseñador de jardines, quien imparte clases en varios jardines públicos, como la Biblioteca Huntington, Descanso Gardens y el Arboretum de Los Ángeles.
"Los propietarios sólo tienen que recortar las plantas una vez al mes. Hace unos años tenían un jardín regular que les demandaba un trabajo constante".
Gerischer recomienda usar en los jardines abono natural (compost), hecho en casa o comprado, y poner una cubierta orgánica (mulch) en la tierra del jardín para retener la humedad y evitar la invasión de hierbas.
Propietarios satisfechosPara Beverly Wright, propietaria del jardín diseñado por Gerischer, el cambio hecho por el paisajista la ha acercado más a la Tierra. Además de considerarlo bello, Wright dice sentir su persona más centrada y más consciente de la naturaleza.
"No hay comparación entre mi antiguo jardín y el que tengo ahora", enfatiza Wright. "Estoy convencida que esta zona verde es mejor para la Tierra y, además de disfrutar de su belleza, produce en mí sensaciones de paz, tranquilidad y alegría".
Beverly y su esposo, Walt, no contratan los servicios de un jardinero, porque no lo necesitan. Simplemente podan sus plantas una vez al mes, si es necesario. Afirman que nunca han usado pesticidas.
"Dos veces al año pedimos a Steve que venga a revisar las plantas y con eso es más que suficiente para mantener saludable nuestro jardín", explica la propietaria. "En un principio, mi esposo mostraba escepticismo por las ventajas de un jardín sin pasto, pero ahora que ha visto los resultados, está más entusiasmado y quiere comprar más plantas de las que necesitamos".








