Tercera parte
Plomo en píldoras de ginkgo. Arsénico en productos en base a hierbas. Microbios en jarabe para cólicos y problemas de dentición para bebés. Metales tóxicos y parásitos forman parte de la naturaleza, y todos ellos se han encontrado en productos y suplementos dietéticos "naturales" en los últimos años.
Dejemos de lado el tema de si los suplementos vitamínicos y en base a hierbas sirven para algo.
¿Son seguros? ¿Lo que dice en la etiqueta es lo que realmente hay en el frasco? Análisis realizados por investigadores y laboratorios privados sugieren que algunas veces la respuesta es no.
Un cuarto de los suplementos analizados por una empresa independiente en la última década han tenido algún tipo de problema. Algunos contenían contaminantes. El contenido de otros no coincidía con lo que se aseguraba en la etiqueta. Algunos tenían ingredientes que superaban los límites seguros. Otros contenían medicamentos verdaderos que se presentaban como suplementos naturales.
"Los compramos igual que como los compran los consumidores" en las tiendas, dijo el doctor Tod Cooperman, presidente de ConsumerLab.com. La empresa analiza las píldoras para fabricantes que quieren el sello de aprobación, y publica comentarios con calificaciones para los suscriptores, de la misma manera que la revista Consumer Reports lo hace para los electrodomésticos.
Otros análisis, cuyos resultados se publicaron en revistas científicas, encontraron vitaminas prenatales en las que no había la cantidad que se afirmaba de yodo y suplementos con menos cantidad de ginseng y hoodia —una planta africana que desató la última moda en dietas—.
"Se vende al menos 10 veces más hoodia en este país que la que se fabrica en todo el mundo, de manera que las personas no están recibiendo hoodia", dijo el doctor Mehmet Oz, un cirujano cardiaco e invitado frecuente al programa de Oprah Winfrey que en ocasiones ha hablado de las bondades de la sustancia.
Grupos del sector aseguran que los problemas de calidad son la excepción y no la regla.
"Creo que el problema está muy restringido, y que las marcas establecidas y confiables merecen la reputación que tienen", dijo Michael McGuffin, presidente de la Asociación de Productos en Base a Hierbas de EEUU.
Por supuesto, los medicamentos con receta también han tenido problemas. El año pasado se vincularon docenas de muertes con heparina contaminada, un anticoagulante fabricado en China, por ejemplo. Sin embargo, se debe demostrar ante el gobierno la seguridad y efectividad de los medicamentos farmacéuticos antes de ponerlos a la venta. No sucede lo mismo con los suplementos dietéticos.
Hace quince años, el Congreso aprobó una ley que considera alimentos a los suplementos, lo que les permite ir directamente al mercado sin la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos federal. La FDA solo puede actuar después de que los consumidores se enferman o que surge un problema de seguridad.
"Lo llamamos ‘la regla del cuerpo’", dijo William Obermeyer, químico que dejó la FDA para fundar ConsumerLab.com con Cooperman. Si un suplemento provocaba daños, "teníamos que tener varios eventos adversos antes de poder tomar medidas al respecto. Realmente era como cerrar la puerta del granero después de que todos los animales se habían ido".
La ley decía que la FDA podía escribir reglas de control de calidad para productos que se vendieran en EEUU. La FDA tardó 13 años en adoptarlas y recién ahora están siendo aplicadas. Pero las reglas no dicen qué análisis deben realizar las empresas para probar qué hay en sus productos, y es posible hacer trampa en algunos análisis sustituyendo algunos ingredientes. Las reglas tampoco establecen límites para elementos tóxicos como el plomo, ni cambian la manera fundamental en la que esos productos se venden al público.
"Deja el nivel de calidad en manos del fabricante", dijo Cooperman.
En una declaración por escrito, Susan Cruzan, portavoz de la FDA, dijo que las nuevas reglas contienen lo que se "necesita para asegurar la calidad" y que los productos que contienen contaminantes o cuyas etiquetas no describen de manera veraz los contenidos se consideran adulterados y estarán sujetos a posteriores medidas por parte de la agencia. Pero reconoció que la agencia está abarcando demasiado.
"La FDA tiene recursos limitados para analizar la composición de los productos alimenticios, incluyendo los suplementos dietéticos, y concentra los recursos en primer lugar en las emergencias relacionadas con la salud pública y en productos que pueden haber provocado lesiones o enfermedades", escribió.
Millones de estadounidenses toman suplementos de vitaminas, en base a hierbas o de otro tipo. Las ventas anuales superan los 23 mil millones de dólares, y hay más de 40,000 productos en el mercado. Decenas de miles de problemas de salud relacionados con los suplementos son tratados por los centros de control de intoxicación en EEUU cada año, según un informe publicado en 2002 en el New England Journal of Medicine.
Hasta el año pasado, no se exigía a los fabricantes de suplementos que informaran los problemas a la FDA, e incluso ahora solo deben informar los que son graves. La agencia estima que más de 50,000 problemas de seguridad al año están relacionados con el uso de suplementos.
El Instituto de Medicina, un panel independiente sobre ciencia que asesora al gobierno, estudió la situación en 2005.
"Al comité le preocupa la calidad de los suplementos dietéticos en EEUU. La confiabilidad de los productos es baja", se asegura en el informe en el que se instó a enmendar la ley de 1994 para aumentar las protecciones hacia los consumidores.
Las asociaciones comerciales aseguran que las nuevas reglas de la FDA hacen eso.
"Somos productos regulados por la FDA", aunque no de la misma manera que los medicamentos con receta o de venta libre, dijo Steven Mister, presidente del Consejo para la Nutrición Responsable.
Si bien muchas personas toman suplementos sin efectos secundarios negativos aparentes, ha habido muchos problemas de calidad que es posible que un consumidor nunca sepa porque no siempre producen síntomas.