PELHAM, New Hampshire.— Brian Bishop comía y se estresaba a morir hasta que un ataque al corazón a los 28 años llamó su atención. Ahora, después de perder más de 100 libras, es el modelo, literalmente, de un programa nacional para caminar hacia un estilo de vida más sano.
Bishop, de 33 años y de Pelham, se despertó en la unidad de cuidados cardiacos hace cinco años junto a pacientes que le doblaban o triplicaban en edad.
"Recuerdo esa imagen todos los días, porque no quiero volver a ese lugar", dijo Bishop, que pesaba 280 libras en ese momento. "Todos lucían tan enfermos. Me dije ‘no quiero estar aquí. No pertenezco a este lugar. Necesito reorganizar mi vida’".
Como parte de esa reorganización, comenzó a caminar y luego a correr. Después de participar en una carrera de cinco kilómetros de una asociación cardiaca en Boston el verano pasado, fundó un foro.
Corrió con un equipo que su esposa Kara organizó en su bufette jurídico. Cuando Kara se comunicó con la asociación para obtener fotografías, mencionó que su esposo era un sobreviviente.
"Nos preguntamos, ‘¿sobreviviente de qué?’" señaló Angela Minardi, directora de comunicaciones de la Greater Boston Heart Association. "El hombre tenía muy buen estado físico. Corrió la carrera, es joven".
"Cuando ella dijo que había sufrido un ataque cardiaco a los 28 años, me interesó mucho… Dije, ‘vamos a conocerlo, traigámoslo aquí’", afirmó Minardi.
Desde entonces, Bishop ha participado en las Caminatas del Corazón de Massachusetts y fue el orador destacado en una caminata que se llevó a cabo en Manchester el domingo.
Ha estado en la televisión nacional, aparece en un póster ilustrando las "Caras de las enfermedades cardiacas" en una pantalla móvil de la Asociación Cardiaca y fue el ganador del Premio al cambio de estilo de vida del grupo de Boston.
Bishop espera convertirse en un orador que motive a las personas y tal vez escribir un libro para ayudar a otros a cambiar sus vidas, pero encuentra irónico dar consejos sobre actividad física cuando unos pocos años antes él mismo los desestimaba.
"Una persona me dijo, ‘Estás bajo mucha presión y tienes sobrepeso. Será mejor que bajes el ritmo o tendrás un ataque cardiaco’. Yo le respondí, ‘Ya lo resolveré cuando suceda’, y menos de tres meses después sucedió".
Poco después Bishop se unió a una cantidad cada vez más grande de personas que caminan para hacer ejercicio, perder peso o para alcanzar un mejor estilo de vida. Comenzó caminando 500 pies, luego avanzó hacia metas más altas. Ahora el promotor inmobiliario y encargado de una empresa de bienes raíces corre 50 millas a la semana, anda en bicicleta, nada y entrena con pesas.
Pero para otros, solamente caminar surte efecto. Ann Marie Harris ha perdido 150 libras en dos años caminando y comiendo mejor.
La mujer de Concord pesaba aproximadamente 350 libras cuando su segundo marido falleció hace tres años. Se despertó una noche y oyó una voz que le decía que debía cambiar.
No conoce a Bishop, pero sus nuevos estilos de vida comenzaron de la misma manera, dirigiéndose a sus cocinas y desechando todo de sus alacenas.
Para Harris esto significó "papas fritas, helado, alimentos procesados, ravioles en lata, perros calientes recubiertos con masa de maíz —me encantaban— sopa de almejas en lata, sopa de guisantes".
Y a ambos, el segundo paso los llevó a la tienda de alimentos. Bishop y su futura esposa estuvieron cuatro o cinco horas leyendo las etiquetas mientras compraban. Harris, de 58 años, se abasteció de pollo, pescado, verduras y ensaladas.
Harris comenzó a caminar sola y después se unió a un compañero de trabajo en una comunidad de jubilados de Concord durante su tiempo libre. En dos años perdió 150 libras.
"Caminar. Eso es todo lo que estoy haciendo, y comer bien", afirmó.
Pero no es fácil para todo el mundo dar el primer paso.
"Creo que existen muchas barreras para eso", dijo Michele Kerulis, terapeuta y asesora psicóloga en deporte de la Escuela de Psicología Profesional de Chicago. "Una barrera es que las personas creen que el ejercicio por sí mismo o caminar o cualquiera que sea la actividad, es muy difícil para ellos incluso para empezar. A veces las personas no se dan cuenta de que si dan pequeños pasos, todos esos pequeños pasos suman para alcanzar las metas".
Muchas organizaciones están listas para ayudar, incluyendo la Asociación Cardiaca a través de su programa Start! Caminar tiene "un menor índice de deserción que cualquier otra actividad física", afirmó Laurie Hambelton de la Asociación Cardiaca de New Hampshire.
El programa incluye caminar y programas de reconocimiento para empresas, una gran variedad de información en internet y Caminatas del Corazón para motivar a las personas y recaudar dinero para la investigación de enfermedades cardiacas.
"Hace diez años era muy común que los fumadores de cigarrillos se tomaran dos descansos de 15 minutos", dijo Hambelton. "¿Por qué no dar a los empleados dos descansos de 15 minutos para caminar? Si se hace esto, habrá menos costos asociados con accidentes de trabajo, ausentismo, rotación de empleados y se mejorará la productividad, el estado de ánimo, además de otros beneficios.
También se obtendrán beneficios que incluyen la pérdida de peso, una mejora en la salud y una perspectiva más optimista, dijo Kerulis. Media hora o una hora de caminata libera químicos que disminuyen la depresión asociada en ocasiones con la baja autoestima, un obstáculo muy común para cambiar los hábitos de alimentación o comenzar a hacer ejercicio.
Pero todos tropezamos, de modo que es importante permitirnos gustos ocasionales como un postre especial o una comida no tan saludable, mientras resistimos el deseo de abandonar después los deslices.
Bishop dijo que continúa con su nuevo estilo de vida después de los deslices porque no soporta pensar que desperdició su esfuerzo.
"¿Estas bromeando? ¿Sólo porque comí algo?", preguntó. "No. Lo comí. Se suponía que no debía hacerlo. Sé que estuvo mal, pero ahora tengo que caminar para compensarlo".