La desnutrición en los niños se manifiesta en la desaceleración del crecimiento. / Suministrada
1/1

La desnutrición en la actualidad es la enfermedad de mayor concurrencia en los países en vías de desarrollo. Al interferir en el desempeño normal de la persona, la imposibilita de realizar sus actividades en un estado óptimo. De esta manera, retrasa a quien la padece y no avanza junto con el resto de la sociedad.

En los niños el problema va más allá, pues se encuentran en una etapa de crecimiento y desarrollo con altos requerimientos de nutrientes.

En América Latina, la desnutrición alcanza cifras de hasta 2 mil muertes diarias, según reportes de la Organización Mundial de la Salud.

Cuando un niño no recibe una alimentación adecuada y entra a un estado de desnutrición, los problemas físicos y psicológicos que enfrenta lo colocan en una seria desventaja frente a otros niños que reciben una alimentación balanceada.

Gran parte del problema de la desnutrición es la ignorancia. El simple hecho de no conocer las consecuencias de que un niño no consuma la suficiente cantidad de energéticos, propicia que el problema se incremente.

En los niños la desnutrición se manifiesta a través de una desaceleración en el crecimiento y, en ocasiones, se presenta incluso una regresión en el desarrollo.

Esta situación se puede agravar ya que es difícil recuperar el crecimiento perdido en la infancia.

La identificación oportuna de la desnutrición es un factor esencial para mejorar la evolución del niño, cuanto antes se detecte es mejor para la recuperación.

El consumo de alimentos chatarra afecta el balance de los nutrientes necesarios que el organismo requiere y, poco a poco, los niños afectados van perdiendo las reservas nutricionales del organismo hasta que se llega al punto de la enfermedad conocida como desnutrición.