Actualmente se escuchan mucho las expresiones: "Mi pareja no quiere tener sexo"; "él siempre llega cansado"; "si fuera por ella, no tendríamos sexo nunca", etc. Tanto hombres como mujeres se quejan de la misma situación. Son personas con una apariencia sana y sólo de oírlos se puede inferir que no es un problema de salud física, sino de escaso libido, de pulsiones sexuales disminuidas, de falta de combustible sexual.
Es probable que el estilo de vida tan exigente como el que estamos viviendo sea el responsable de consumir todas nuestras energías lujuriosas y de que nuestro lecho de amor se convierta en una cajita de reposo congelado.
Aunque a simple vista pueda parecer contradictorio, una forma de aumentar el impulso sexual es mejorar el rendimiento físico.
Hasta el cansancio hemos oído de la importancia de hacer ejercicio, pero estudios recientes demuestran que existe una estrecha correlación entre la inactividad física y la falta de potencia sexual.
También conozco el repertorio de respuestas negativas hacia esta propuesta, como por ejemplo: "Bastante tarea hago yo en la casa"; "trabajo demasiado"; "camino todo el día"; "con los niños tengo suficiente", etc.
Me refiero a realizar sistemáticamente ejercicios, que, aunque estemos cansados, nuestro cuerpo transformará de cansancio en energía renovada, mejorando el impulso sexual, entre otros beneficios.
No necesita ir a un gimnasio; si tiene la posibilidad, perfecto, pero si no, vaya al parque más cercano de su casa una hora diaria y dedíquela a vigorizar su cuerpo.
A continuación encontrará lo que usted necesita para mejorar su vida sexual y cómo lo obtendrá practicando ejercicios.
Liberar endorfinas. El ejercicio pone a circular las endorfinas por el cuerpo y aumenta la sensación del placer. Algunos estudios han demostrado que las mujeres que hacen ejercicio se excitan más rápido que las que tienen una vida sedentaria, y además pueden alcanzar mejores orgasmos.








