Rubén Moreno /ruben.moreno@laopinion.com
Mensajes grotescos, fotos inapropiadas e incluso amenazas de muerte. Las nuevas tecnologías han posibilitado a cualquiera el acceso global a todo tipo de información, pero también que cada vez más estudiantes adolescentes sean objeto de insultos, acoso e intimidaciones tanto por parte de extraños como de conocidos.
"El 75% de los adolescentes tiene celular y la mitad de los mensajes de texto que envían pueden resultar de alguna u otra forma ofensivos", dijo Holly Priebe-Díaz, interventora de problemas juveniles en el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD).
"El problema no cae en lo que piensa quien envía un mensaje, sino en la interpretación que le da quien lo recibe", explicó Carlos Barrón, quien coordina el programa de relaciones humanas, igualdad y diversidad en el distrito. "Puedes escribir un mensaje diciendo ‘ay, chula’ o ‘vieja, estás bonita’, y basta con que quien lo reciba se sienta ofendido para que se convierta automáticamente en una intimidación y se pueda interponer una queja con la escuela o la misma policía".
Las autoridades académicas no tienen datos exactos sobre la gravedad y magnitud del problema, pero son conscientes de que el llamado cyber bullying, o acoso a través de las nuevas tecnologías, está presente todos los días en la vida de muchos estudiantes.
"Me he encontrado casos donde los alumnos son amenazados de que los van a golpear. Incluso llega a que les digan que los van a matar", dijo Priebe-Díaz.
La mayoría de las veces, agregan los expertos, el remitente se escuda en el anonimato, incluso llegando a robar la identidad del número de un teléfono o de una dirección de correo que no le pertenece.
Manuel, quien cursa el décimo grado en la escuela secundaria San Pedro, asegura que hasta no hace mucho tiempo estaba recibiendo "cientos de mensajes de texto en el celular diciendo que me querían secuestrar".
"Cuando llamaba al número remitente salía un mensaje diciendo que no existía. Tuve que cancelar mi cuenta de teléfono y comprarme otra con un número distinto", dijo el estudiante.
Desde principio de este año, las leyes educativas señalan que la intimidación a otros estudiantes por medios electrónicos puede ser motivo de suspensión o expulsión del alumno, quienes "muchas veces lo hacen para gastar una broma y no piensan que puede herir la sensibilidad de la otra persona porque no la ven", indicó Barrón.
Pero sin duda son las amenazas y los insultos promovidos a través de las redes sociales en páginas de internet las que causan mayor malestar entre los mismos estudiantes. Especialmente, cuando hay fotografías de por medio y si quienes aparecen en ellas son mujeres, aunque sean compañeras de clase.
"No importa si el alumno no tiene una computadora en su casa, el celular ha avanzado tanto que ya es como la computadora, porque puedes tener acceso a internet" a través del teléfono, dijo Barrón. "Hasta puedes tomarle una foto a alguien sin recibir permiso, violando su privacidad, y luego poner su cara en otro cuerpo, y esa es precisamente una de las intimidaciones que están haciendo los niños a las niñas".
Erika y Denise, de 17 años, asisten juntas a la secundaria Fremont en Los Ángeles. Ambas confiesan que en sus perfiles de MySpace tienen puestas fotos que ellas mismas se han tomado con el celular en posiciones que pueden resultar provocativas.
"Son con ropa normal, pero hay gente que lo hace en ropa interior o medio desnuda", dijo Denise. "Queremos llamar la atención, que se fijen en nosotras", agregó Erika. "No es para aparentar ser modelo, sino que simplemente mucha gente lo hace".
Sin embargo, los expertos coinciden en que esa práctica de tomarse fotos sugestivas también incide en la proliferación de mensajes inapropiados que pueden agreder al estudiante.
"El problema no lo ha creado el internet ni las computadoras, pero sí ha permitido que ahora sea más fácil que pasen este tipo de cosas y haya más intimidación de personas", dijo Priebe-Díaz.
"Un amigo que tuve en la anterior escuela me escribió un comentario en MySpace diciendo que soy una p…", reveló Erika.
El mismo descalificativo confiesa Tatiana que le llamaron a través de un mensaje en su página personal. "Sé quién lo hizo, lo conozco, y no es un buen amigo. No lo he quitado de mi lista porque no le doy mayor importancia", dijo esta alumna de 16 años.
"Cuando pasan este tipo de situaciones es porque a la persona que intimida le falta empatía", señaló Anne Monj, consejera de prevención en LAUSD. "Hay que crear y desarrollar con ellos un ambiente en el que estén expuestos a situaciones en las que se puedan controlar".
Ni siquiera tener el perfil personal establecido como privado les impide a los estudiantes recibir mensajes obscenos en sus páginas de internet.
"Un chico más mayor que yo y que no conozco me ha estado mandando mensajes para saber cómo me llamo, dónde vivo y diciendo que quiere estar conmigo y hacerme cosas", dijo Rebecca, una estudiante de 15 años que tiene su página personal configurada como privada, pero aún así puede recibir mensajes de otros usuarios de MySpace.
"A mí alguien que no conozco me escribió un mensaje para llamarme feo", añadió por su parte Malcolm Jackson, quien asiste el último curso de secundaria.
El ingenio de algunos estudiantes con tal de molestar ha llegado hasta el punto de interrumpir la misma clase sin que los maestros puedan darse cuenta.
"Hay un tono de celular que si lo descargas emite un pitido en una frecuencia que no la pueden escuchar los adultos, sólo los adolescentes porque no tienen todo el oído desarrollado. Es como un silbido molesto, y en mi clase estaban molestando a una estudiante constantemente con eso", dijo Patricia Campuzano, maestra en San Pedro. "La niña decía que se callaran y yo estaba preguntando con qué, porque yo no escuchaba nada".
Tanto expertos como autoridades recomiendan a los padres supervisar a sus hijos cuidadosamente cuando hacen uso de las nuevas tecnologías, y reportar con la escuela y con la policía si el estudiante está siendo intimidado, acosado o recibiendo amenazas de cualquier tipo.
"La policía tiene los mecanismos necesarios para saber de dónde proceden los mensajes aunque aparezcan como anónimos", apuntó Priebe-Díaz. "Y si vienen de otro estado, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) también está actuando para detener este tipo de prácticas".
Los apellidos de los estudiantes fueron omitidos para respetar su privacidad.
Consejos para estudiantes para evitar amenazas
No compartir información personal de otras personas ni decir cosas que puedan violar la seguridad de los demás, aunque sea una broma
No indicar el nombre completo, dirección de casa, nombre de la escuela, números de teléfono o fotos allí donde puedan ser encontrado por extraños
No revelar contraseñas ni información de cuentas personales
Desconfiar de quienes se conoce sólo por internet y nunca mandarles fotos o información importante
Nunca hacer una cita en persona con alguien que ha conocido por internet sin la supervisión de un adulto
Si son amenazados
No responder a las intimidaciones y menos hacerlo con mensajes inapropiados
Guardar toda la evidencia posible de los insultos o acosos recibidos
Bloquear las direcciones de correo y las llamadas entrantes de quienes realizan amenazas o envían mensajes no solicitados o inapropiados
Poner una queja con el proveedor de internet o telefonía móvil, así como con aquellas páginas de internet donde se cometió el abuso
Reportar los incidentes y amenazas a un familiar adulto, las autoridades escolares y la policía
Rubén Moreno /ruben.moreno@laopinion.com
Mensajes grotescos, fotos inapropiadas e incluso amenazas de muerte. Las nuevas tecnologías han posibilitado a cualquiera el acceso global a todo tipo de información, pero también que cada vez más estudiantes adolescentes sean objeto de insultos, acoso e intimidaciones tanto por parte de extraños como de conocidos.
"El 75% de los adolescentes tiene celular y la mitad de los mensajes de texto que envían pueden resultar de alguna u otra forma ofensivos", dijo Holly Priebe-Díaz, interventora de problemas juveniles en el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD).
"El problema no cae en lo que piensa quien envía un mensaje, sino en la interpretación que le da quien lo recibe", explicó Carlos Barrón, quien coordina el programa de relaciones humanas, igualdad y diversidad en el distrito. "Puedes escribir un mensaje diciendo ‘ay, chula’ o ‘vieja, estás bonita’, y basta con que quien lo reciba se sienta ofendido para que se convierta automáticamente en una intimidación y se pueda interponer una queja con la escuela o la misma policía".
Las autoridades académicas no tienen datos exactos sobre la gravedad y magnitud del problema, pero son conscientes de que el llamado cyber bullying, o acoso a través de las nuevas tecnologías, está presente todos los días en la vida de muchos estudiantes.
"Me he encontrado casos donde los alumnos son amenazados de que los van a golpear. Incluso llega a que les digan que los van a matar", dijo Priebe-Díaz.
La mayoría de las veces, agregan los expertos, el remitente se escuda en el anonimato, incluso llegando a robar la identidad del número de un teléfono o de una dirección de correo que no le pertenece.