Si maneja sobre la autopista 101, junto a la catedral de Los Ángeles, verá que al otro lado se abre paso una mole de hierros parecida a la que puede encontrarse en cualquier montaña rusa. Aunque desde abajo no se aprecie, vista desde el aire dan forma al número "9" bajo un cubo inerte.
Se trata de la secundaria que, a falta todavía de nombre, se conoce como Central Los Ángeles 9. Ahora, este campus diseñado por el austriaco Wolf Prix, está casi completado y listo para abrir sus puertas en septiembre.
"Los arquitectos creían que la escuela llevaría un número en lugar de un nombre", comentó Richard Alonso, superintendente local del Distrito 4 en Los Ángeles. "De ahí que quisieran poner esa figura representando un nueve".
La escuela, con capacidad para 1,728 estudiantes, llama la atención por su estilo tan original como extravagante, al tiempo que le ha servido para ganar tanto críticas como aplausos. El costo total del campus, de casi 10 acres, supera los 232 millones de dólares.
"Ahí se incluye la demolición de las oficinas antiguas del distrito, la excavación, el proceso para reubicar huesos humanos que se encontraron y que fueron llevados a un cementerio, toda la construcción y los contratos", explicó Rick Hijazi, gerente de proyectos del distrito escolar.
El plantel ofrecerá clases especializadas en música, danza, interpretación y artes visuales, mientras otro de sus objetivos es aliviar el hacinamiento en la secundaria Belmont.
"Queríamos una escuela muy diferente, nada que tuviera parecido con el estilo clásico que se empieza por la cancha de fútbol y luego se van añadiendo los edificios, sino que estuviera ligada con el enfoque que dará la escuela", dijo Alonso.
Bajo la torre de hierros, cuya función es sólo arquitectónica, se asienta un auditorio de 950 butacas que poco tiene que envidiarle al Teatro Kodak. Con un escenario de más de 2,000 pies cuadrados, paneles que refuerzan el sonido, decenas de cortinas y pasillos elevados para controlar las luces, cuenta con espacio suficiente para albergar bajo el plató a una orquesta profesional de músicos.
Incluso afuera hay lugar para otro escenario en el que se pueden proyectar películas al aire libre.
Este campus de siete edificios dará cabida a las denominadas pequeñas escuelas de aprendizaje, y donde en el caso de la danza se incluyen cuatro salones profesionales sin que les falten sus debidas barras y cristaleras.
En ninguno de los edificios faltan gigantescos ventanales circulares con los que se ha querido aprovechar la luz natural al máximo. Tres claraboyas en forma de cubo conectan además la superficie del patio con el piso de abajo, donde almorzarán los estudiantes.
"Tenemos la capacidad para servir al público, si así se desea, cuando haya eventos en el teatro", dijo Armando De La O, gerente de proyectos, refiriéndose a la cocina de las instalaciones.
El gimnasio, la zona de almuerzo, las salas de ciencias, las oficinas administrativas, el teatro y una piscina de 12 pies de profundidad con tecnología para ser utilizada también por minusválidos son las zonas comunes junto al patio.
"La escuela fue diseñada para invitar a la comunidad. Queremos que áreas como el teatro o la piscina sean de uso compartido, pero para eso la comunidad tiene que entrar como equipo", dijo Alonso señalando que el Departamento de Parques y Recreo colaborará con la ayuda de socorristas.
Otro diseño extraño es el que da forma a la biblioteca, ya que a pesar de que sólo se trata de una planta se asemeja a un cono de 60 pies de alto. En el techo, las claraboyas dejan entrar la luz solar que es proyectada a través de paneles que la hacen rebotar por toda la sala, como el eco que resuena al estar todavía vacía.
"La forma de la biblioteca es para estimular a los estudiantes a pensar y hacer sus propias interpretaciones de lo que puede ser. Se deja abierto a la imaginación. De eso se trata también esta escuela", comentó Hijazi.
Donde no hay eco es en los salones de las clases de música, ya que los materiales empleados tanto en las paredes como en el techo aislan por completo el sonido.
"Cada sala está aislada con técnicas una de la otra para que el ruido no entre de afuera", explicó Armando De La O.
Los pasillos son suficientemente anchos que "están diseñados para, además de caminar, haya galerías y exposiciones de los estudiantes", agregó. Los armarios se han integrado en una sola pared y cada bloque cuenta con dos casillas para estudiantes minusválidos perfectamente identificadas.
"Incluso se escogió que todo el exterior de la escuela fuera gris para que, a la hora de que los estudiantes expongan sus trabajos, no se les reste protagonismo y no compitan con su arte", señaló De La O.
La apertura oficial de la secundaria 9 será el 9/9/09 y la mayoría de los estudiantes que albergará serán del grado nueve hasta completar la capacidad del plantel. Lo que aún no se ha decidido es si sus puertas también serán abiertas a las nueve de la mañana, aunque el distrito se ha encargado de enseñarle la escuela a unos mil estudiantes del octavo grado hasta el momento para que decidan si quieren comenzar a estudiar en ella una carrera de artes.