(FOTO: Stockedphotos.com)
El culto a la belleza, al físico y la seducción está disponible en exceso en los medios de comunicación, a los cuales los niños y jóvenes tienen acceso.
Tanto las madres como los padres deben subirse rápido al tren del presente para educar a los hijos según el mundo que les toca vivir. Por ejemplo, no se trata de que no los dejen ver televisión, ni eliminar la computadora, sino de seleccionar el uso que se le va a dar a esos valiosos medios comunicación que sirven para educar también.
La imitación es una de las formas de aprendizaje mas común. De acuerdo con esto, los contenidos sexuales severos y alejados de la realidad a los que están expuesto los menores aceleran las manifestaciones de su sexualidad. Las vías por las que los chicos llegan al conocimiento de su propio cuerpo y de sus sensaciones no son siempre las más adecuadas.
En la actualidad, los niños están mucho más informados que hace 10 años, y ni qué hablar de 20 años antes; pero igual que en todas las épocas, ellos necesitan confiar en lo que sus padres les digan. Son los padres los responsables de filtrar la información.
Dependiendo de la actitud de los padres, los hijos aprenden si el sexo es bueno o malo.
Por ejemplo, ningún padre se siente turbado cuando le enseña a sus hijos a comer, a caminar, a tener buenos hábitos. Pero no pasa lo mismo con el desarrollo sexual.
La educación sexual de los hijos es negada hasta que llega la adolescencia, y cuando se convierte en "motivo de deshonra" entonces viene la preocupación.
Existe una realidad innegable: los padres son un modelo con sus actitudes, aunque no hablen del tema.
Con ánimo de ayudar, le recomiendo tomar en cuenta algunas de estas consideraciones cuando vaya a hablar con sus hijos sobre sexo.
1.- Cuide su actitud al conversar —es importantísima— el tono de la voz, la seguridad en lo que va a responder, los gestos; todo será captado por su hijo como parte de la respuesta. Actué con naturalidad. No se escandalice.
2.- No se avergüence. Haga el esfuerzo de hablar positivamente de la sexualidad. Si no posee información, búsquela en el lugar apropiado. Llame a las partes del cuerpo por su nombre.
3.- No mienta ni invente, sea honesto. No dé detalles innecesarios y no conteste más de lo que su hijo pregunte.
4.- Muéstrese dispuesto a responder. Así como a usted le gusta que le respondan cuando pregunta, sus hijos tienen la misma necesidad; si perciben rechazo o una conducta de evitación, no le preguntaran más y habrá perdido una gran oportunidad.
Su hijo tiene todo el derecho a preguntar lo que no sabe o no entiende. Si usted no le responde, alguien lo hará por usted y recibirá mensajes y valores diferentes de los suyos.
La confianza de un hijo se logra día a día, pero se puede perder en un instante. No los defraude.
''
Myriam Balbela es psicóloga y sexóloga con práctica en Los Ángeles.
Es la sexologo del ‘Show de Piolín por la mañana’ en La Nueva 101.9 FM.
Envíe sus preguntas al (818) 982 5835 o visite en Internet www.doctoramyriam.com
El culto a la belleza, al físico y la seducción está disponible en exceso en los medios de comunicación, a los cuales los niños y jóvenes tienen acceso.
Tanto las madres como los padres deben subirse rápido al tren del presente para educar a los hijos según el mundo que les toca vivir. Por ejemplo, no se trata de que no los dejen ver televisión, ni eliminar la computadora, sino de seleccionar el uso que se le va a dar a esos valiosos medios comunicación que sirven para educar también.
La imitación es una de las formas de aprendizaje mas común. De acuerdo con esto, los contenidos sexuales severos y alejados de la realidad a los que están expuesto los menores aceleran las manifestaciones de su sexualidad. Las vías por las que los chicos llegan al conocimiento de su propio cuerpo y de sus sensaciones no son siempre las más adecuadas.
En la actualidad, los niños están mucho más informados que hace 10 años, y ni qué hablar de 20 años antes; pero igual que en todas las épocas, ellos necesitan confiar en lo que sus padres les digan. Son los padres los responsables de filtrar la información.
Dependiendo de la actitud de los padres, los hijos aprenden si el sexo es bueno o malo.
Por ejemplo, ningún padre se siente turbado cuando le enseña a sus hijos a comer, a caminar, a tener buenos hábitos. Pero no pasa lo mismo con el desarrollo sexual.
La educación sexual de los hijos es negada hasta que llega la adolescencia, y cuando se convierte en "motivo de deshonra" entonces viene la preocupación.
Existe una realidad innegable: los padres son un modelo con sus actitudes, aunque no hablen del tema.