Hacer citas con los maestros y el director para entender el nivel académico que ofrece la escuela es el primer paso, afirman expertos.[Foto: Aurelia Ventura/La Opinión]
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La participación de los padres en las escuelas, sobre todo en aquéllas con desventajas, junto a un buen entendimiento del sistema de educación, pueden hacer una gran diferencia en la calidad de instrucción y recursos que se proveen a los estudiantes más necesitados.

El problema está en que, aunque la gran mayoría de los padres quiere ver a sus hijos graduados, generalmente no exigen más calidad en la enseñanza porque la barrera cultural, lingüística y social, frena su participación sin hacerla valer como un derecho.

A este respecto, los expertos coinciden en señalar que muchos padres confían a ciegas en la escuela y en los maestros, como sucede en México y otros países, hasta el punto de conformarse con lo que el plantel ofrece a sus hijos, aunque sea menos de lo requerido por ley.

"Muchos padres no saben cómo navegar por el sistema y ni siquiera distinguen entre mucha calidad, poca o nada, como para hacer bien su papel de colaboradores en la educación de sus hijos", dijo María Casillas, presidenta de la organización Familias en las Escuelas. "Confían en que el sistema hará algo bueno por ellos".

Concertar citas con los profesores, los consejeros y el director para entender el nivel académico que ofrece la escuela es el primer paso que, según María Elena Meraz, directora del Instituto de Padres para una Educación de Calidad en Los Ángeles, deben dar los padres para indagar en qué nivel se encuentran sus hijos y saber si el plantel al que acuden ofrece todo lo necesario para cumplir las expectativas académicas.

Otra recomendación es solicitar la tarjeta de reporte donde aparece la información más relativa sobre el perfil y progreso de la escuela.