Cada vez hay más niños bilingües, por lo que cada año se crean juguetes que hablan dos idiomas, como Handy Manny (abajo). (FOTO: Archivo/La Opinión)
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Una niña habla inglés mientras juega con sus amigos, pero se da vuelta y hace una pregunta en español a su madre. Una abuela canta en español una canción de contar números a su nieto; su madre le pide en inglés que se ponga su abrigo. El pequeño responde a ambos idiomas.

Es posible que usted haya visto escenas similares en el patio de recreo, en la escuela de su hijo, en la tienda de comestibles, o incluso en su propia casa. Al día de hoy, uno de cada cinco niños en EEUU tiene ascendencia hispana, por lo que ser bilingüe es algo muy común.

Muchas madres latinas que recién llegan a EEUU desean mantener los lazos con sus países de origen o con su cultura, preservando su idioma y transmitiendo las tradiciones a sus hijos. Al mismo tiempo, las familias latinas saben que sus hijos deben poder hablar inglés para tener éxito en EEUU

Los niños se sienten confortables con cualquier idioma. ¿Por qué resulta tan natural para un niño pasar del inglés al español, y viceversa, cuando los adultos a menudo nos esforzamos muchísimo para aprender un nuevo idioma?

Aprendemos los idiomas más fácilmente durante la niñez, explica la doctora Kathleen Alfano, directora de investigación infantil en Fisher-Price. En efecto, cuanto mayor es el niño, más difícil resulta grabar en la memoria los sonidos, los ritmos y las estructuras gramaticales de otro idioma. Esto se debe a que el cerebro del niño no solamente es más sensible a los matices del sonido y el significado, sino que también tiene más posibilidad de retenerlos creando literalmente las vías necesarias para procesar la información, una capacidad que se diluye a medida que pasan los años. La mayoría de los niños bilingües no se confunden por usar dos vocabularios, gramáticas y pronunciaciones, ya que cuentan con las vías cerebrales extra que les permiten acomodar el proceso de aprendizaje, afirma Alfano.